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N la brillantísima fanción á beneficio de la Asociación de la Prensa que se celebró el pasado jueves en el teatro Real, se destacaron como dos estrellas de primera magnitud en el arte lírico, escuchando estruendosas ovaciones, nuestras compatriotas Matilde de Lerma y María Barrientes. Desde muy niña sintió Matilde de Lerma el sagrado fuego del arte, y se consagró al estudio de la música con tal provecho, que sus maestros le auguraron desde luego un brillante y glorioso porvenir. Tocaba Matilde admirablemente el piano, y quizás hubiera sido una notabilísima concertista si no hubiese descubierto oportunamente que la Natura leza la había dotado de un medio de expresión mucho más valioso y eficaz que el que con tan rara habilidad manejaba. Las facultades vocales de nuestra celebrada compatriota son sorprendentes por su volumen, por su timbre y por su extensión, lo cual permite á la artista producir ciertos efectos vedados á la mayor parte de las sopranos que hoy figuran en primera fila en el mundo del arte lírico. Pero no es sólo voz lo que posee Matilde de Lerma. Posee además un talento artístico de primer orden, una corrección exquisita en el canto, un sentimiento dramático sumameiite puro y delicado y un fraseo admirable por su limpieza y por el vigor de la expresión que lo informa. Matilde de Lerma es muy joven; no ha cumplido todavía veinticuatro años, y goza ya de una leputación universal. Como tiple dramática de altos vuelos malibranescos, tiene hoy poquísimas rivales y compite dignamente con las más grandes sóplanos que actualmente existen. MATILDE UE LEBMA Matilde de Lerma recorre su carrera de triunfo en triunfo, y á pesar de su escasa edad sate y a lo que es la loiia y siente sobre su cabeza el peso de los laurelés conquistados en las principales esceras del mundo María Barrientos no ha cumplido aún dieciocho años, y desde hace tiempo saborea también las dulzuras de la gloria. Su primera presentación en las tablas inició el comienzo de sus triunfos, nunca interrumpidos y siempre crecientes. Su carrera artística no ha sido empañada por nube alguna, pues María Barrientos fué aclamada como celebridad la primera vez que pisó la escena. Especie de César del arte, no hizo más que llegar, cantar y vencer. En todo el mundo es ya conocido su nombre, que con entusiasmo pronuncian los dilettanti de las grandes capitales de Europa y América. María Barrientos ha lucido las galas de su admirable voz y de su depuradísimo estilo, primero en Barcelona, su pueblo natal, y después en Madrid, en Roma, en Milán, en Berlín, en Buenos Aires y en otras ciudades del viejo y del nuevo mundo. En todas partes le ha sonreído la fortuna y ha llenado de oro las arcas de sus empresarios, que se la disputan como elemento seguro para la prosperidad de sus negocios. El 4 del próximo Febrero terminará nuestra insigne compatriota su contrato en Madrid, y al día siguiente saldrá para Viena, con objeto de dar allí una serie de representaciones. En Abril volverá á la capital de la República Argentina, y durante el pióximo invierno recorrerá los Estados Unidos de América, para donde se halla en tratos con un empresario que la ofrece un ajuste de cien funciones á razón de cinco mil francos cada una. La insigne diva está destinada á figurar entre las estrellas de mayor magnitud que durante elnacJente siglo habrán brillado con más vivos resplandores en el firmamento del arte. E MARÍA BARRIENTOS