Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
NUESTRA EXPOSICIÓN DE MUÑECAS UíTOA, desde que inauguramos la casa de BLANCO Y NBGBO, ae ha visto ésta honrada por tan numerosa y elegante concurrencia como la que llena todas las tardes nuestros salones, ávida de admirar el buen gusto de las señoras que nos han favorecido remitiendo mufieoas al Concurso y de tomar parte en la subasta, cuyas cifras crecen hasta un punto que nunca hubiéramos esperado, aun hallándonos desde hace tiempo convencidos de la esplendidez de nuestra sociedad elegante. A cuantas personas han visitado nuestra Exposición hemos oído aprobar la idea de subastar las lujosísimas muñecas recibidas, para adquirir con los productos de la subasta un gran número de muñecas de menos valor, en relación con el número de niñas asistentes á las Escuelas municipales de Madrid, y que pasa de cuatro mil. De esta manera se podrá hacer la distribución con toda justicia é igualdad, como nosotros deseábamos. Describir el aspecto que durante todas las tardes de esta semana ha ofrecido el salón en que el Concurso se celebra, es tarea para plumas tan peritas en estos asuntos como las de Kasabal ó Montecristo. Si se hubiesen agotado todos los ejemplares de la Guia Oficial y de los Anales de la Nohleza española, no habría sido difícil reconstituir ambos libros en la parte referente á las damas, sólo con copiar los nombres y títulos de nuestras ilustres visitantes. Por eso, en la imposibilidad de mencionarlas á todas, preferimos decir que estamos deslumhrados y que jamás soñamos albergar en nuestra casa, consagrada ordinariamente al trabajo, tanta grandeza y tanta hermosura. Todas cuantas acciones ó expresiones de gracias pudiéramos apuntar aquí, serían insuficientes para demostrar lo muy obligados que estamos á tan señaladas y magníficas distinciones. LLAs, las señoras, han sido las que han alentado nuestra iniciativa y dado vida á nuestros propósitos, ellas quienes nos han ayudado después eficacísimamente en esta obra con su presencia; á ellas corresponden y pertenecen de derecho todos los honores. Pero si es imposible describir el aspecto de nuestro salón lleno de gente, no dejaremos de intentar describirle cuando el público le abandona y quedan solas, inmóviles, las cuatrocientas muñecas que durante las horas de visita parecían haber cobrado animación y vida, calor y habla. Contemplémoslas así, á solas, querido lector, y podremos ver entre ellas representantes de todas las razas, de todas las épocas de la Historia y de todas las clases y categorías de la sociedad presente. De todas las razas, porque si bien predominan las muñecas blancas y rubias, también hay en nuestro salón negras y negros, una criolla filipina, dos ó tres chinos y nada menos que dos familias japonesas; es decir, que hay individuos de la raza blanca, de la negra, de la amarilla y de la malaya, amén de algunos gitanos y gitanas, cuya filiación etnográfica no es muy fácil de establecer. De todas las épocas, porque aun cuando la mayoría de las muñecas y muñecos viste según la moda contemporánea y aun hay gallardísimas muestras de lo que será la moda futura, si en la indumentaria empieza á prevalecer como en el mueblaje, en la joyería y en otras artes decorativas eso que llaman modern sfyle, también tenemos en la Exposición egipcias de la época de los Tolomeos; griegas del tiempo de Pericles; damas de la Edad Media; labradoras del siglo XV; anchurosas y alechugadas sefioronas de la corte de Felipe IV; contemporáneas del conde de Aranda