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CANTARES CON HISTORIA Cuando estaba en la agonía bajó la Vingen del Carmen y me dijo: -No la yores que yo también soy su mare. ABA hacer un collar de perlas, decía el inmort a l Oatnpoamor, no basta poseer las perlas, si no se acierta á ensartarlas en un hilo. Este hilo, en los versos, es la historia, el cuento, la procesión que por dentro de ellos anda. Sin cuento ni historia, sin hilo, serán los versos perlas sueltas, pero no formarán collar. ¡Cuántos cantares incluseros, fj jaEMJSHteWtB B BP liflHHI padre conocido, nos hacen P BasBamS W Bm volver la cabeza al oírlos, adivinando la historia que encierran I ¡Cuántos hay cuya historia es imposible adivinarl Todos somos poetas alguna vez, suele decirse, y así se ve en esos cantares que no se parecen á los otros, en esos que no son hijos del ciego ambulante que los concibe para vivir de ellos, según suerte común dé los hijos de pobres. Cantar hay que es la única obra artística hecha por un hombre en toda su vida; lo cual se conoce á las cien leguas; como que toda la vida d e l hombre aquél parece como que vibra y be estremece, honda y fuerte, en la copla. Estos son los que valen la pena de que se les busque la historia, el hilo. Pero en otros cantares el hilo (como dicen los franceses hablando de lo mismo, laficelle) no es, con todo rigor, una historia completa; pues, bien mirado, pocos hombres y pocas mujeres tienen historia completa, dramatizable, literaria. Los más somos pobres seres cuya vida es un corcusido de pedazos grandes ó chicos de historias propias ó ajenas que se zurcen, se sobreponen, se mezclan descoloridas y ajadas; y si tenemos un momento de poesía honda, suele ser en virtud de un sentimiento sencillo motivado por un hecho más sencillo todavía. Tal sucede en el cantar que hemos escogido. ¿Será el final de una trágica historia de amores desventurados? La letra de la copla no nos lo deja presumir; el hecho escueto, contado sin la más leve compostura poética, es que la nifia del cantar se moría. ¿Por qué no había de morirse de amores una muchacha, cuando aún no hace quince días hemos visto el caso tratándose de un anciano? Ello es que la niña se moría sin remedio, sin tristeza, como suelea morir los jóvenes que aún no están asidos á la vida, porque aún no les han crecido las garras en la lucha. La madre cuenta sencillamente, sin cánticos lúgubres ni aparato fantasmagórico, que creyó ver, que vio se. uramente á la Virgen del Carmen, Madre de todas las madres y de todas las hijas cristianas; y ¡qué cosa más natural y al propio tiempo más conmo vedora, que la propia Reina del cielo, acaso después de contemplar á la pobre criatura y de recoger su alma candida, consolaba á la madre humana, asegurándole que su hija tendría en el cielo otra madre divina que mirase por ella entre ios bienaventurados! De puro inocente, resulta sosísima la historia de este cantar para los que quieran buscar algo de interés febriscitante como el de los sucesos trágicos de donde han nacido otras historias que en otros cantares examinaremos pero no para quienes aspiran á ver los sentimientos primitivos del pueblo en sus propias palabras reflejados. DIBUJO DB AIÍDRBS SOLA