Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
7 t- LA REINA OLGA DE GRECIA I es triste sino de los pueblos que un tiempo fueron grandes y que no supieron sacar de su grandeza todo el provecho posible, verse entregados á la voluntad de los extranjeros, Grecia, la madre del espíritu europeo, al menos hasta ahora no ha podido quejarse de su suerte. El rey Jorge I, hijo del patriarcal Cristian IX de Dinamarca, aprendió en el palacio de su padre á tratar como hijos propios á los subditos de su reino. Por su parte, la reina Olga, hija del gran duque Constantino de Rusia, ha tenido siempre para el pueblo griego todo el cariño y la abnegación de una buena madre. ¿Cómo, pues, en estos últimos tiempos ha estallado en forma aparatosa el disentimiento, que algunos días llegó á tener caracteres de desavenencia grave, entre los reyes, y particularmente entre la reina Olga y una parte del pueblo de Atenas? Nuestros lectores seguramente no habrán olvidado que hace cuatro afios, cuando surgió la guerra con Turquía, la popularidad de la reina Olga era grandísima: vióse entonces á aquella señora de bien templado corazón entregar á sus hijos á la guerra con decisión patriótica, sin femeniles vacilaciones Y ahora, por una cuestión estudiantil, por una disputa teológica muy semejante, al parecer, á las famosas discusiones d e Bizancio, se enardecen las pasiones, se agrian los temperamentos y creeríase que de repente el pueblo había apartado su cariño y su mirada de la persona de la reina. Ahora que ya ha pasado la efervescencia de los primeros momentos, viene á quedar en claro que todo ello ha sido motivado por la alarma producida en los juveniles espíritus de los estudiantes atenienses á causa d e haber sido aprobada por el Sínodo, cediendo, según se supone, á influencias altas, la traducción de los Evangelios á la lengua romaica, que es la que habla el pueblo griego en la actualidad, y que difiere del idioma de Homero y de Sófocles como el idioma que se habla en la Puerta del Sol se diferencia del de Solls y Hurtada de Mendoza. Supónese que la misoia: reina Olga ha hecho, ó por lo menos ha revisado, la citada traducción, atentatoria al espíritu clásico de la juventud helena, y de ahí el conflicto, que ya parece apaciguado, por fortuna.