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Así como D. Tancredo esperaba al toro y todo su mérito consistía en la inmovilidad absoluta ante el cornópeto, el Aragonés hace lo contrario: 1 toro le espera á él; convenienteiDente enlazada, el Aragonés cabalga en la fiera, y luego, ¡venga movilidadl porque al pronto, el animalito no hace m á s que decir ¡múiiu! c o n extrafieza, pero d e s p u é s emprende una c a r r e r a en que hay de todo, predomi n a n d o las corvetas y locí saltos, no de toro, sino de carnero y el Aragonés íirme que firme. Ik i- i. EL T R E N D E S C A R R I L A D O E N T R E S A t l A G Ú N Y CALZADA N la s e m a n a pasada, primera del año, para que no fuéramos á forjarnos la dulce y engañadora ilusión de que las Compafilas de Ferrocarriles hacían vida nueva, han ocurrido varios descarrilamientos. El m á s sensible (para las víctimas, no para la Compañía, que. no tiene que l a m e n t a r sino la r o t u r a de algunos coches viejos) fué el ocurrido e n t r e las estaciones de Sahagún y Calzada. Un tren de viajeros chocó coa otro de mercancías, y gracias á que éste, con la prudencia y cachaza propia de u n t r e n de mercancías, hizo p o r retroceder, que si no, no quedan n i añicos de los viajeros. iVb íC! teSíáo m wyií Wite -fo, oímos decir con cierta satisfacción á un testigo presencial; pero ello es que cinco ó seis viajeros han resultado con grave? contusiones, y los maquinistas y fogoneros de ambos t r e a e s heridos de consideración. Pero es lo que dirá la Oompaaía: ¡No van ustedea á chillar p í c o para cuatro chichones! E iíWTSSÍS! ¡efe tylyl 1 P y: t, El monaguillo Valeriano. -iQue se va á cerrar!