Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
íT. lS -1 SAN J O R G E DE D O N A T H L L O P U E R T A DEL P A R A Í S O D E G H I B E R T I i Seguid adelante, hacia la plaza del Duomo; llegad hasta el Bautisterio ó iglesia de San Juan, el mió bel San Qtiovanm como le llamaba el Dante, recordando las pilas bautismales al hablar del castigo de los simoniacos en el miierno, y tampoco entréis en el templo sin pasmaros ante las puertas de Ghiberti, y en particular ante la que Buonarotti dijo que era digna de ser la entrada del Paraíso. Veintisiete años tardó en modelarla y fundirla si insigne maestro de Florencia; como que se proponía causar la admiración de un üueblo donde cada ciudadano sentía como un artista y como un príncipe. Paraos ya á contemplar la catedral florentina, Santa María de la Flor, por el lirio rojo que ostenta y que nstituye el blasón de la ciudad, emblema del florecimiento intelectual y artístico de que se gloría. Como todos los edificios florentinos, la catedral es por fuera más robusta y sólida que hermosa. Corónala el maravilloso dombo ó cúpula construida por Brunelleschi, á quien todos motejaron de loco al comenzar su obra JNadie había creído que en el aire, sin columnas ni arbotantes ni botareles de ningún género pudiera alzarse una hnterna de máa de 130 pies de diámetro y más de 300 pies de altura sobre el suelo de la iglesia. Contrastando con la mole del cimborrio, se alza, gallardo y esbeltísimo, el campanile, trazado en 1334 por tjiotto, el pintor franciscano. De esta joya del arte gótico- italiano decía el César Carlos V que era menester encerrarla en un estuche para que el tiempo no la desdorase. ivr TM? P 1 espacio no lo permite, de otras mil maravillas florentinas; ni de las tumbas de K estatua del Pensieroso Lorenzo y esa maravilla miguelangelesca que se llama la oche; ni de la iglesia Santa María Novella, ni de la galería Pitti, rival no indigna de nuestro Museo del Prado, ni de los otros palacios, loggie, galerías, columnatas y puentes. Tantas magaificencias son demasiadas para tan pequeño espacio; contentémonos con que el lector aspire o crea aspirar un momento el señoril perfume de la gran ciudad italiana. WHITE BL. ÍCK VISTA G E N E R A L D E F L O R E N C I A