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PASILLO INFANTII REPRESENTADO Á MENUDO POR HOMBRES PERSONAJES Femando, Enrique, Pelón (niños de cinco á diez años) Nini, Trinidad, Paquita, Lola (Habitación eri casa de los padres de Fer- béis, los tres Eeyes Magos: dos con nando y Nini. Domingo de invierno; unas barbas blancas y el otro negro. llveve y hace mwchísimo frío. Enrique. %i, ya sabemos. Nini. -Y yo ponía la mano así y Fernando (á Enrique, Trinidad, Pa- me echaban bombones y caramelos, quita y Lola) -Cuánto habéis tardado y me los comía. Todo muy bonito. esta tarde. Fernando. -Enrique y yo podíamos Enrique. -Mamá y la tía Consuelo ser los reyes de las barbas blancas, han ido al teatro, y- hasta que ellas se y Pelón el negro. marcharan no querían que bajáeemos. Pelón. -Sí, yo el negro. Dicen que metemos mucho ruido y que Enrique. -Le pintábamos la cara tus papas se van á incomodar. con corcho quemado. Nini. -Papá ha salido también y maTrinidad. -Sí, sí. ¡Jesús, qué risa! má tiene jaqueca y está sola en el gaFernando. -Y nos poníamos unos binete. ¿No ha subido Felón? tapetes como si fueran mantos y Paquita. -Hija, estará en la porte- unas coronas de papel dorado ría. Como su padre es guardia de orden público y su Paquita. -Sí, sí; precioso. madre tiene que lavar tanta ropa, no habrá podido Enrique. -Y vosotras estabais casubir (suena la campanilla) Acaso sea él (entra Pe o da una al lado de una silla, que era Todos. ¡Pelón! ¡Pelón! vuestra casa, con las manos así... Nini. -Lo mismo que yo había Pelón. -Como me llaméis Pelón no vengo otro dosoñado. mingo. Lola. -Y pasabais vosotros y nos echabais bomboMni. So te incomodes, Peloncito. ¿Qné tienes denes y caramelos. bajo de ese ojo? Pelón. -Que mi padre se ha puesto fuPelón. ¡Eso, eso, bombones y cararioso y me ha dado con la empuñadura melos! del sable. Femando. -Si; pero ¿dónde están? Nini. Qué brutol ¿Por qué? Enrique. -Claro; ¿dónde están? Pelón. -Porque ¡por nada! Nini (desconsolada) ¿Pónde están? Toios (relamiéndose) ¡Qué lástima! Fernando. a, cuéntanoF. Nini. -Yo podía ir al gabinete y decirle PeZo -Pues, porque le faltaban dos á mamá cigarros de una cajetilla que sólo tenía Fernando. -Justo; tú vas al gabinete y dos. le dices á mamá Todas Jas niñas (aproximándose curio sas) ¿Túfumas ya? ¿Y echas el humo Todos. -Eso; tú vas al gabinete y le dipor las narices? ces á tu mamá Pelón. ¡Qué tontas! Si no los habla coNini (decidida) ¡Voy! (Sale. gido yo, sino mi hermano Perico, el aprenFernando. -Sí; pero mamá tiene jadiz de sastre. queca (Momentos de angustia. i a s M ¿íías (retirándosedes! lusionada 9) -Nini (volviendo con una caja de pasti ¡A- hl llas de chocolate) -Ya podemos jugar á Enrique. -Bueno, ¿y á qué jugamos? mi sueño. Mamá me ha dado esta caja de ¿Queréis que juguemos á hacer comedias pastillas discurridas? Fernando. -A ver cuántas hay. Trae. (Cogiendo la Fernando. So; éstas no saben qué decir y todo lo tenemos que hablar tú y yo. Ya visteis caja. Todos. ¡Hay machas, hay muchas! el domingo pasado si iba bien la comeFernando (contando) -Veintidós (metiéndose una dia, y Nini se quedó dormida en escena, en la boca) y son de chocolate. estropeándolo todo. Pelón. ¡A ver! Nini. -Yo me dormí porque no decíais Los demás. ¡No os las comás que: ¡Te voy á matar, te voy á matarl A mí me gusta echar otras co- máis; entonces no podremos jugar al sueño de Ninil medias. Fernando. -Este Pelón es Pelón. ¿Qué comedias te gustan á ti? Bueno; poiVwí. -Pues esas en que hay un novio más avaricioso y una novia, y la novia riñe con el novio ned las sillas, que son vuestras casas. (Colocándolas. y el novio se incomoda, y ¡eso! Aquí Trinidad, después PaquiíferMawíío, -Enterados. Nini. -Si quisierais que jugásemos á ta, después Nini y después una cosa á una cosa que yo sofié Lola. Lola. ¡Yo la ú l t i m a n o anoche! Enrique. -Alguna tontería; que tu quiero! Enrique. -Tú eres la menor muñeca tenía novio. Nini. Ho, no; otra cosa, otra cosa y tienes que querer. Lola. -Pues no quiero. más bonita. ¡Y es de comer! ¡Y dulces! Enrique. Eirúoncea te queToios. -A ver, di. iVííií. -Pues sofié que yo estaba en darás sin pastillas. Anda, mujer; por ti se desarregla todo. el balcón y era de noche. Eres la más pequeña y la más Femando. -Y sin embargo llovía. -No, nevaba; y venían los Keyes Magos, ya sa- gruñona.