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LE PERE NOEL Y THE FATHER CÍIRISTMAS BVISIAS ilustradas, calendarios, cromos y fc y estampas han vulgarizado por todo el universo estas simpáticas figuras de Navidad, gratas á los chicos que con ojos ávidos las contemplan: dignas de estudio y de consideración atenta para cuantos creemos que creaciones de la tradición y de la leyenda como la del tío Navidad, como la de Gambrinus el rey de la cerveza, responden á algo más que el capricho pasajero de un juglar á quien plugo crearlas para entretener á su auditorio. ¿Cuándo, cómo dónde nació el pere No él? ¿Cuándo, dónde y cómo é father Christmas? Precisemos la fecha del nacimiento de ambos personajes en aquella época vaga y remota que sucedió á los tiempos de Maricastaña y precedió á los del rey Perico. Esto nos servirá para fijar el carácter de los dos personajes, como dicen los dramaturgos de los caracteres fijos, bien sostenidos y nunca desdibujados. Porque mucha gente cree, y entre esta gente hay que contar á los dibujantes y pintores más acreditados en Europa, que Noel es lo mismo que Christmas, y Christmas idéntico á Noel. ¡Qué error tan grave! ¡Confundir á los dos ilustres vejestorios, fiándose de las fútiles y engañadoras apariencias, sólo porque ambos son tres ó cuatro ó no sé cuántas veces centenarios, porque ambos llevan luenguísimas barbas blancas, y porque ninguno de ellos tiene otro oficio conocido que el de venir el día de Nochebuena cargados de dulces, golosinas y juguetes. La diferencia entre los dos viejos es tan grande, como que el uno, el pere Noel, es francés hasta la médula, y el otro, el father Christmas, inglés hasta los tuétanos. El pere Noel es un hijo de la llama del hogar, un producto de la fantasía casera, creación de chicos soñolientos y de abuelas rezongadoras, viejas como cuervos, secas como espartos. ¿No lo veis? En sus barbas de plata, que acaso algún tiempo fueron de oro, y que le cuelgan hasta la cintura en mechones informes, como témpanos de hielo que penden de las ramas de los pinos; en su alto capirote de nigromántico; en su lujosa capa que el viento hace ondear, y de cuyas doradas guarniciones saca el fuego chispas rojas y amarillas, hay algo de llama que serpea, que huye, que se alza, que lame las paredes, que se lanza por la campana del hogar arriba, espantando á las lechuzas ó á los alcotanes del tejado. ¿Lo veis? Es un hijo de la llama, un gran señor, espléndido y arrogante, venido de tierras lejanas, y que sabe derrochar su fortuna para gusto y solaz de los pequeños. Y además, un abuelo bondadoso y benévolo que deja ver entre la blancura de las centenarias barbas dos tajadas sangrientas por labios, y entre éstas dos hileras de dientes risueños, decidores, detrás de los cuales se adivinan millares de consejas bonitas y de cuentos interesantes, con un final en que la virtud sale premiada y el vicio castigado. Y además es un poeta que sabe, como todos los poetas viejos, el chiste que gusta á los mozos y el requiebro que place á las mozas, y la chanzoneta que hace cosquillas á la gente madura, y la refiexión que dulcemente adormece á los viejos. Así, el ére Niiel no trae sólo tambores y panderetas, caramelos y pasteles para los chicos, sino alegría y bendición para todos, paz en la tierra y: f; J! l