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SALÓN A M A R E -E X P O S I C I Ó N KAMÓN CASAS LJM FIKLOTOR D E JLIvI Ae os hermanos Amaré, que tan meritorios y notables servicios vienen prestando á nuestra cultura artía tica, han tenido la feliz idea de exponer en su Salón setenta y tantas ú ochenta obras de Casas, artista á quien el público madrileño conoce poco y mal. Al salir del Salón Amaré, sale el contemplador sincero convencido de que se ha encontrado en presencia de un artista extraordinario, digno de figurar por derecho propio entre los más encopetados proceres de la paleta española; y digo esto de española, disintiendo en absoluto del autorizado parecer de mi amigo Alcántara, porque todos los pintores franceses antiguos y modernos no me explican la personalidad de Ramón Casas como me la explican Goya y Velázquez y el Greco, la gloriosa trimurti de los pintores de almas. No; Casas no es un francés ni un afrancesado, porque no es artista de recua ni de rebusco; al contrario, su manera de dibujar y de poner color es sencilla, naturalísima, casi frugal, española pura, en resumen. Vayan por donde quieran sus ideas cerebrales, lo cierto es que las ideas pictóricas, las que tiene en la retina y en el ápice de los pinceles, son españolas. Tan español es, que pudiendo darse el gustazo de atracarse de color siempre que quiera, las más veces se contenta con pan seco, lo mismo que el hidalgo manchego, es decir, con dibujo sólo, con carbón y difumino. Su manera de dibujar y pintar es tan concisa, tan sintética, que más bien qne poner líneas y manchas, parece que las quita, dejando el dibujo reducido á lo más preciso, sin que falte nada, pero también sin que nada huelgue. ¿Y por qué le llamamos jsJMÍor de almas? Porque estamos hartos, ahitos de ver señoras y señores admirablemente pintados, pero cuyas- efigies no revelan nada, ni comen, ni beben, ni chupan, ni be san; como si en la humanidad hubiese alguien absolutamente estúpido, error absurdo, según demostró Velázquez en el bobo de Coria. Casas no pinta hombre ó mujer que no piensen, sientan ó quieran algo, ni perro que no ladre, ni toro que no embista, etc. etc. El poder de los grandes creadores consiste en eso: en dar á cada persona ó á cada cosa su alma. Claro está que en esta metempsícosis habrá errores, y sobre todo habrá una gran generosidad por parte del artista. Ko creo yo jil qae todos cuantos señores ha retratado Casas sean tan genios RETRATO DE K. CASAS como aparecen e n sus retratos, n i siquiera que en todos ellos h a y a