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magníficos toldos que es de suponer presten gratísima tombra á las amplias aceras Pero el artista de verdad dejará con la apacible frescura de sus toldos á la europeizada calle de Lariós, y buscará la lionda sombra del arte que le presta la Ca. tedral, y en el recinto augusto del templo, malagueño asistirá al lento desfile de los siglos grabado en piedras y mármoles, exteriorizado por el pincel en los lienzos y por el buril en los ricos metales de las joyas. Dentro de la Catedral hace siempre monos de dieciocho grados para la áol y más de sesenta para el es- en el Extranjero. ¡Felices los que en algún lindo hotelito de la Caleta ó del Limonar van arrancando las hojas del calendario correspondientes á los días más críticos del invierno aspirando el perfume de las flores que una brisa templada esparce, entrando por los abiertos balcones! Así es hermosa la vida, y no con esta continua tos á puerta y balcón cerrados, desagradabilísima música del aria del Guadarrama. Y sin embargo, hay quien encuentra más seductora la Presidencia del Consejo de Ministros que el Limonar malagueño. 0o mo no sea por la nómina. Sí, grata y apacible es In propa- píritu. Es el único riesgo que puede correrse en Málaga; salir de la magnífica Catedral con el alma fe. bril por las impresiones del arte, y sentir bajo los toldos de la calle de Laiios una frescura demasiado fresca á pesar del termómetro, una frescura de vía europea con edificaciones á cordel, hermosos miradores y tiendas lujosísimas. Lo que se encuentra, en suma, por todas aquellas ciudades en las cuales no se vocea Batatas asas y calienr tes ni boquerones recién salidos del copo No poseemos en nuestra península estación invernal que pueda competir con Má laga, y Málaga puede competir actualmente coQ todas las estaciones invernales que hay ganda que del clima de nuestra nación hacen esas moneditas de oro (porque aún hay oro para ciertas nóminas) merced á las cuaes las tristezas de un día de invierno se tornan en alegrías y hasta parece que sube la temperatura ambiente; pero ¡ahí aquel hermosísimo Limonar oliendo á perfume de fiores en Enero ¿con qué podrá equipararse? J UÍ no sé oye una tos; en Madrid tosen hasta las nóminas; y sino, ¡que lo digan los contribuyentes! GISES DK P A S A M O N T B FOT. HAUSER Y MENET, ORLAS DE BL. 4 NC 0 CORIS