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TJsrQui: tostara el sol ct supiel, por el trabajo i i no dejaba su manta el pol- aquella manta sin color, r en las veladas del hogar t Heló su sangre la vejez, y luego de los seres amados el desvío heló también el alma del labriego; y mitigar no logran ese frío el sol en Julio ni en Diciembre el fuego. Para luchar con él, falto de brío, se embozaba en la manta vieja y rota. por su senil torpeza molestados, ¡Quién sabe! Acaso conservó en su trama amargaban su pan, y parecía calor de alegre llama que contaban sus míseros bocados. que en el hogar ajeno nunca brota. De un hijo, ya casado, en compañía Era una noche del invierno, fría moraba y de un rapaz, un nietezuelo; y serena á la vez; una de aquéllas mas lo quiso el infierno, y de aquel hijo en que copian los troncos escarchados trocó el amor en sequedad impla el claro chispear de las estrellas. El infeliz abuelo, Los tres se hallaban al hogar sentado? en la ahumada cocina del cortijo él, sumido en sus negras reflexiones; era un estorbo ya; bien lo sabía. ellos lanzando su clamor eterno, En su infame abandono preñado de punzantes alusiones. decía con dolor, mas sin encono: Dijo el marido: -jLargo es el invierno; -El es débil; es ella la culpable; quizás falte trabajo! Ella, insinuante: ella, que sin entrañas ni conciencia- Trabajo faltará, pero no cargas! su cariño me roba miserable. Para el anciano frases tan amargas Como el hijo era humilde jornalero, fueron gotas que el vaso rebosante faltaba de su hogar desde la aurora verterse hicieron Levantóse erguido hasta el momento en que la luz acaba; como león que al golpe se despierta, y el viejo, sin hablar, el día entero y con voz por la cólera vibrante, en un rincón pasaba- -Yo os libro de una carga en el instante viendo á aquella mujer hora tras hora. esclamó dirigiéndose á la puerta. La mayor de sus penas Detenerle intentaron pero el viejo, era escuchar su acento rencoroso- -Es inútil, me alejo cuando al ir y venir en sus faenas para siempre, -añadió de muerte herido. le censuraba por vivir ocioso La puerta abrió después: ráfaga helada Y el pobre ser inútil, que el trabajo por ella penetró, y á la mirada tanto amó, la escuchaba silencioso. surgió la noche en toda su negrura... Al verlo entristecido y cabizbajo, Al suelo arrojó entonces con nobleza ¡qué de reproches por su genio adustol. -la manta, que era toda su riqueza, Si alguna vez, con ansia de cariBo y así dijo al ingrato, entristecido, mecía en su regazo al pequeñuelo, trocada ya su cólera en ternura: la madre, sin razón, alma de hielo, -Esa manta recoge; de entre los brazos le arrancaba el niño. ella te abrigará la noche obscura Hasta en la mesa, con desdén injusto. en que tu hijo de su hogar te arroje! A DIBUJO DB REGIDOR ElCABDO GIL