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LOLITA ROLDAN KGÚN nos manifiestan á cada paso ater r a d o r a s estadísticas, nuestra exportación á Francia de vinos y frutas disminuye rápidamente, y día llegará, si los gobiernos españoles no lo remedian, día llegará en que no pase por la frontera de Irún ó de Port- Bou, con dirección al país vecino, más que la bota de añejo que lleve algún viajero previsor ó la naranj a que se va- yacomien do e n el tren alguna muchacha guapa. Porque eso sí, mientras los demás productos españoles experimentan en el mercado francés una baja de consideración, las muchachas guapas españolas que se dedican al excelso arte coreográfico constituyen un artículo cada vez más solicitado por el público parisiense, ávido de contemplar sus gentiles piruetas, y sobre todo sus rostros picarescos. A la lista de bailarinas españolas que en los MusicHall, Olimpias y Alhambras de toda Europa conquistan aplausos y collares de per- -V ¿3 áÁ las con su gracia y su garbo, hay que agregar el nombre de una linda sevillana, Lolita Roldan, de quien son las fotografías que publicamos, y cuyo nombre aparece en los carteles de los teatros de París en letras muy grandes y colores muy vivos; es decir, con todos los honores y acatamientos debidos á la celebridad. Lolita Roldan hizo su debut en el teatro Olimpia de París, obteniendo un éxito loco. Los periódicos paris i e n s e s ponderaron unánimes su arte para el baile y su atractiva belleza, y lanzada ya porelcaminodel triunfo, la bailarina Sevilla na asistió á uno de los Five ó clok del importante diario Le Journal, el cual al día siguiente la comparaba por su belleza con la diosa nacida de las espumas del mar, y por su arte, con la musa que preside los hondos secretos de la coreografía escénica. En la Scala de Ostende obtuvo también la Roldan grandes aplausos, y el verano pasado alcanzó brillantes victorias en Biarritz por su hermosura y su elegancia y sus joyas, siendo admiradísima en el Casino Municipal. Y ya que nuestros vinos y nuestras frutas sean tan poco solicitados por los franceses, dediquémonos á exportar bailarinas, que ellas se encargarán de vengarnos con sus collares de perlas de los des víos del mercado francés, y hasta del alza de los cambios.