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OCAS corridas de toros habrán provocado tantas discusiones como la que se celebró el domingo illtimo en la Plaza de Madrid á beneficio de la Asociación dé la Prensa. Pero vaya en gracia ese afán de discutir que les ha entrado á los técnicos, por el aspecto animadísimo que presentaban á las dos de la tarde la calle de Alcalá y loa alrededores de la Plaza, aspecto de regocijo popular que hacía creer en una resurrección de la primavera después de los días lluviosos y tristones con que se había anunciado anticipadamente el invierno. Los lazos de amistad y de compañerismo que nos unen con determinados individuos de la Comisión organizadora de dicha corrida, han de privarnos naturalmente de intervenir en las discusiones por ésta originadas, y como quiera que ya la Comisión, según verán nuestros lectores páginas adelante, justifica sobradamente su conducta, nada hemos de añadir én esta sección, destinada á recoprer unas cuantas impresiones gráficas de la animadísima fiesta. A pesar de ser ya muy avanzado el mes de Octubre y de haber caído en los días a n t e r i o r e s una l l u v i a pertinaz acompañada de cierto a i r e c i l l o sutil enfriado en la nieve del Guadarrama, las iriadrilefias, tan valientes como her mosas, s a c a r o n como en son de desafío á esa nieve v e c i n a s u s airosas mantillas blancas, é hicie ron una buena provisión de claveles para lucirlos en la cabeza y en el pecho. iíáá ¡Y aún se que jarán algunos es- P V i fcjí ji ¿ISif f. EN I.O S CORRALES DE LA PLAZA C E D A C E R O? T O R O P R E M I A D O DE LA G A N A D E R Í A DE A D A L I O píritus descontentadizos de una corrida que les permitió ver tantas maravillas! Que la fiesta contaba con poderosos atractivos, demuéstralo la animación de la Plaza, en la cual había un lleno completo. Si los toros en vez de declararse mansos modestamente, á pesar del valor de dos mil pesetas que suponían sus ganaderos que había de adornarles, hubiesen embestido en brava pelea, como era después de todo su obligación, ¡qué hermosísima corrida habría presenciado el numeroso público, á pesar de las apuestas mutuas, las cuales desnaturalizan mucho m e n o s la fiesta llamada nacional que los recortes de los peones, las puyas mal puestas de los picadores y loa recursos que emplean algunos matadores en e -momentosupremo, que dicen los doctores en ciencia tauromáquica! Pero las reses, ignorando sin duda lo mucho que valían y la gran expectación que habían producido entre los aficionados, se limitataron á hacer lo que hacen des pues de todo sus compañeros en las corridas ordinarias, y los d e s v e l o s y las iniciativas de los organizadores de la fiesta fracasaron porque faltósencillamente la primera materia; la bravura del toro, elemento que no se puede sustituir ni aun con el acierto de la presidencia. Días antes, y en el Hipódromo, más de tres mil personas hab í a n contemplado las supuestas reses bravas, orig i n á n d o s e allí pintorescas escenas, y debiendo los madrileños á. la Comisión org a n i z a d o r a la impíaritációh de este animado és- INSCRIPCIÓN DE A P U E S T A S MUTUAS E N EL HIPÓDROMO