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TrPOK OPE PASAaOJÍ EL ITALIANO DEL ARPA r É Kr a cwa cu el tiBmpof Na (ÍÍ tomn él iiirft rpnioiIJfir p flolor la la mnarto, ladna ÍBií idfi U VIJH. I I U B frtrofmflorn I1 Q IR i? flpftriiD ii, 4 él vuelven IOPQJOÍI -oíloft I M i n o Etaíron, to doslosqncMperaupertodiiDldos p o r í L f YflleUpi; ArAmi Éíompo HD dktt di? l joven que íolan a A lavidRcou vortiiñDOea T lotidndl lEl tiempo lodo ID bornea esclanii doB AEni ott mi reconrilÍBnrft. TflDgo tiempo. dli- n oí iHiiidjanIft, doddido á iipT iverb: ¿T oí m i d e Muyo pnrH DEitndiar. Pifirde nsted el tíempCn asegura DOD müchaüba al i mportnno qne la pnraigino coa curtan Bmaroun. Aún en tiempo. le dicea al roo en espillo pnra qneTno Van á va enplrilu Eiía pflmera? oradoDf? qne ID onnoarS pn madre. El tiempo lo pfl todn: en la jnvenluíl la in lijiiita inlHfarioBit, en la vejez dnlceí íntiniofl recneníOB, romploU poBesión; por eflo loa viejos aíemprb dlc n í- ií tiímjm, porqnee algo propio, nai do d í a eiÍ 9l anriji, i: onquii t) ido por lu ruerzn de loi añofl Con el rodar ínro antfl dp l i s días se SDCoden, como en tftpido cineinatú rafo, nsoa, co tambrpí eídonfle, todo; j MÍ como el individuo cambín, ovoludona. proi cna, del mÍEmo modo fla tmnaforman ttnaloB y aflclonea. Yo recaerdo d e niño habar vieto por esxH callea caminando peladamente c- jn DI arpa colicadn al hombro i robusloi mo oa JtalLAOO mÍEíaatea qno recorrían el mondo cantando candonea piamonte Oa 7 capiicbOHAB Uraotelas. Una toihí do chierjBleBpeguían, acompañando machas veces la canciún con u? vofecUIaH agndas j írescas. Saludaban hamlldeniante con el ancho Hombrero A loa que ftsomabim por loa Lal conee y de pn -a do rixTo er La lalecta, olra VOE arpa al hombro seguían calle arriba con an numeroso repertorio de canciones piamonieaaB y caprithoíiaft taranlelas- El ItfllioTio del arpa dcsapaieci también ppr U obra dPl tiampo, y ja no vi md? por lae calles, rocorrlÉndolaa penoeamento ron la pesada Lhorga del ínatrameato, í aquellos honibtea cabriioM do n- lor, do enmaraíl da cahe; a, qnü aonraían eratioíimentej pa ando por delante del corro qnelCB eacnubaba f u ancbD aombrem, en cnyo fondo m o l l e n t o iban rayando monedagda doa cuartos borrofla indeadfrablM. y mohofloa ocbavofl momnofl, muy socorrido para In obraa de caridad. Al italiano qno buscaba en laa cnerdas a Jal arpa aconto de eu tierra que snaviiaban BUS boraa de oaLalgía, aacedíó el fraocéa di la tsotui. porque Tnini. ÍB tenia que aer por la confirmación del qna asi le llamaba. Con nn organillo qne sujetaba al coetpo jior ancho clolnrún y la mona en el bombto haciendo laa dolicifli- d e loa cbicoe, corría toda Egpafla. Un aira del lVot nUir, el rondó de Ijiíria y L- j Mtirseíteja. eran todo el qnípajo mnalcal del organillo, qoo dífídlmenle daba Enterras laspieíasmuflicaleí dequabagocDOPta pnea aaí como á lan pernooaH qun ya BOU víctimae do la bnoljía de dienlaa la polabrflB ualen como por un Inelle. BSI lOH desgaatndos y valetndJnorioH mozoa del organillo emlüan hia notaa cadcadax y débilea. Paaó lodo aquello, que conaorvo vivo y ontflro en mi ímagíoaciún con esa aorprendente fnerca retentiva da la infancia, y vbio í BUfftltuii al italiano del arpa y al Irancén do la mona el antipático orEnnille, qao ya tiflno hoptaote con ser cómplice do los bailes cbuleacoq y archivo do la müiiic flamenca. Y prueba de lo qno pnede ot tiempo y de lo qne cambia baeta el leniraijo, qne hoy al italiano qoo recorría las calles pidiendo una limosna lo hubieran bantiEadocoa el nombre de si gachó dtt arpa. Luift GABALDÓS prniuo Da iiui ez LDCKHA