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FA jota, ese himno popular, enérgico, vibrante, hermosamente W ¿JK I varonil, que parece un desafío más que un canto, ha tenido muchos cultivadores y apasiona á todos los cantantes, pero son muy pocos los que saben entonarlo sin desvirtuar su carácter. Hemos suplicado á nuestro amigo el reiputado periodista aragonés Sr. Chicot que nos remitiese algunos datos biográficos de los mejores cantadores de jota que hay actualmente en Aragón, y he aquí el interesante trabajo debido á su pluma, y que seguramente agradará en extremo á nuestros lectores: PEDRO NADAL (A) ROYO DE EL RABAL: más conocido por el apodo que por el nombre, procede de modesta íamilia de labradores. Nació en Zaragoza el año 1845. Aragonés de cuerpo entero, entusiasta del canto de la tierra y dotado de facultades poco comunes, ha sido fiel mantenedor del estilo clásico y un infatigable propagandista. Desde su edad de diez años viene cantando la jota, y bien puede decirse que en un período de cerca de medio siglo no ha habido én Aragón serenata ó fiesta sin el concurso del JRoyo de El Babal. En su brillante hoja de servicios cuenta varios premios ganados en certámenes y las alabanzas de admiradores ilustres, entre los que puede citarse Julián Gayarre, además de los triunfos conquistados en las excursiones á Madrid, Sevilla, Bilbao y otras capitales. Hace algunos años que él Hoyo comenzó á perder facultades. Hoy conserva poca voz, pero todavía guarda el más preciado tesoro: el sentimiento y el estilo, siu los cuales no hay jota bien cantada. JOSÉ MORENO La necesidad de aprender un oficio le obhgó á trasladarse á i Zaragoza, desde Andorra, pro- PEDRO NADAL vincia de Teruel, su pueblo natal, cuando apenas contaba catorce años. Dotado de una voz portentosa, llena, varonil é impropia de su edad, se distinguió mucho en varias serenatas. Próximo el certamen de jotas del año 96, tuvo á su cargo el doctrinarle Santiago Lapuente, quien lo preparó en quince días para que tomara parte en dicha fiesta. Él éxito fué asombroso, indescriptible, tan grande, que cuando Moreno acabó de cantar la última copla, el público que llenaba el principal le tributó una ovación delirante. De los actos en que ha intervenido después el joven andorrano merecen especial mención la célebre serenata á Polavieja á su regreso de Filipinas y la velada organizada por la Aso ciación de la Prensa en Noviembre de 1897. A principios del año 98, Moreno sufrió una transformación tan radical en su naturaleza física, que quedó casi sin voz, y á eso obedece que no se haya vuelto á hablar de él desde entonces hasta la fecha. Ahora, resuelta la crisis, comienza á recobrar lo perdido, y, á juicio de los inteligentes, pronto estará en condiciones de. luchar por el arte y en beneficio del himno de la tierra que le vio nacer. 4 JUANITO PARDO Hijo de un carpintero, nadie le conocía hasta Octubre de 1897, en que luchó en el concurso de jotas y obtuvo el primer premio por aclamación. El éxito animó á su padre, quien le presentó al Tío Jotero, como llaman en Zaragoza, á Lapuente, á fin de que lo educara y enseñara los diferentes estilos de la jota. Bajo el patrocinio de éste adquirió gusto, ganó en voz y aprendió á decir las jotas con el matiz especial propio de su maestro. Su educación típica fué tan completa, que Juanito canta hoy todos los estilos que se conocen en Aragón, ayudado de su timbre de voz dulce, angelical, que subyuga y que conmueve. En el transcurso de cuatro años ha hecho varias tournées artísticas; pero su mayor triunfo fué el que alcanzó con motivo de la fiesta de la jota celebrada durante la pasada feria. Bastóle una copla para conseguir, gracias al desprendimiento de Mariano Benlliure, lo que Aragón no ha sabido lograr en un siglo: hacer una estatua á la heroína de los Sitios de la Independencia, Agustina Zaragoza, una de nuestras grandes glorias nacionales.