Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A. Í 5 KCE: XJL AEOELiKo, tu p a d r e está muy malo. -Muy malico está; se le cai la cabeza p o r tóos los laos. -iQué será esto, Dios mío! ¡Oiga usté, oiga usté qué gritos da, que estremecel E L BiíPEEMO (desde su cama) Ay Nicolasal Ay Marcelino! ¡Yo estoy muy malo; yo creo que n o como el besugo este año! P a besugos estamos! Aún no ha llegan Nochebuena, y ya piden á cinco riales. ¡Yo que pensaba h a b e r m e bebido u n a sopera de almendrada! -No hay que esesperar, padre, que aún faltan ocho días pa que nazca Dios. ¿Quiés b e b e r alguna cósica, Ramón? -No quió nada más que cúrame, que paice que tengo u n a r a t a en el estógamo que me está mordiendo día y noche. ¡Es que me ardo! ¿Qué le daríamos, Marcelino? ¿Amos á dale u n vaso e garnacha? ¡No quió garnacha! -O u n poquico e mistela. ¡Que no! ¡Que vayas á avisar al facultativo, que esto va de veras, que m e muero! ¡Ay Dios mío, Marcelino, corre! -Pus mi usté que hace una noche no va á quer e r venir. -P u e s dile que te dé algo pa t u p a d r e -Voy, voy; pero hace u n aire, que pué ser que no vuelva. (Marcelino sale. Say un vendaval horroroso, llueve, graniza. El muchacho llega á casa del médico y repiquetea á la puerta con el aldabón. Asoma á la ventana la criada. ¿Quién está ahí? -Soy yo, el hijo del tío Vinagre, que vengo á ver si quié venir D. Julián, qu ice mi padre que se muere. -Aguarte un poco. (La criada entra en el despacho del médico, que está leyendo al amor del fuego. -D. Julián, ahí está el hijo del tío Vinagre- ¿Qué quiere? ¿que salga de casa con la noche que hace? -Eso dice. No lo permita Dios! Ya sé lo que tiene; le h e vi sitado anteayer; está grave, pero no es para tanto- Trae papel y pluma. (La criada le da recado de escribir, y el doctor redacta una receta. MAEGELINO (desde la calle) -lÁmos, amos, dése prisa, que hace u n aire que se m e lleva! E L MÉDICO. -Toma, Teresa, di que le den eso; que lo tome todo de una vez, que yo iré por la m a ñ a n a temprano. -Voy á bajar- -No bajes. No a b r a s la puerta, que se va á escapar la p e r r a -Es que hace u n aire y cae un agua, que se va á perder este papecico. -Espera. (El médico busca algo por. la habitación; por fin encuentra un pedazo de ladrillo y lo envuelve con la receta diciendo) Toma, échasela así y no volará; á ver si le das en la cabeza; t e n cuidado. L A OEIADA (en la ventana) M. a, xc, iixo -Aquí estoy. ¡Eediez, qué noche! -Ahí va. El médico irá mafiana, y dice que esta noche que le deis eso, y que lo tome todo de u n a vez. -Bueno; vaya, buenas n o c h e s -Adiós. (El viento arrecia, la granizada es espantosa, las chimeneas vuelan A la media hora llaman á la puerta del médico. Son las doce. La criada vuelve á asomarse. ¿Quién es? -Soy yo, Marcelino. ¿Otra vez? ¿Qué quieres? ¡Que mi padre se nos ha muerto! ¡Jesús! P L MÉDICO (saltando de la cama) -A ver, á ver; baja, ata la perra y que suba ese chico. (Sube Marcelino llorando. ¿Qué h a pasado? ¿qué ha sido? -Pues qué ha e ser, que l himos dao lo que usté nos h a mandao y lo himos reventao. ¡Probecico! ¿Pero qué te h a n dado en la botica? ¡Si yo no h i ido á la botica! ¿Pero qué es lo que le h a s dado á t u padre? -Pues lo que usté h a dicho. ¿No m e echó la criada u n piazo e ladrillo englielto en u n papel? ¿No me dijo, dice, toma, darle eso, y que lo t o m e todo de u n a vez? Pues entre mi m a d r e y yo le metimos el piazo en la boca, y que quiás que no, se lo hicimos tragar, y sa quedao boca arriba con los ojos en blanco. ¡Muerto! -Y tan muerto. ¡Teresa, avisa al juez; corre! MABCKLlsro. ¡Ya lo creo! ¡Y usté irá á la cárcel por dales ladrillos á los enfermos, tío asesino! DIBUJOS DE ROJAS EusEBio BLASCO