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Al pedir las damas todos los derechos del hombre, se aplican á demostrar que son capaces de ejecutarlos, y como ejemplo de esto puede servir el periódico diario que con el título de La Fronde se publica en París. Está escrito, administrado y compuesto por mujeres. Cuenta cinco años de existencia, y es uno de los principales de EVancia; contiene una completa información, artículos sobre todas las cuestiones políticas, literarias y filosóficas, y todavía no ha aparecido en sus columnas la firma de un varón. Es decir, la firma sí, porque hay algunas redactoras y colaboradoras que usan seudónimos masculinos; pero nada se ha escrito que no gea por mano femenina. No hay ni portero, porque es portera la que recibe á las personas que van á suscribirse ó á hablar con alguna redactora, y en la imprenta son dedos femeninos los que componen las líneas, forman las columnas y ajustan las planas. Dirige La Fronde Margarita Durand, presidenta del último congreso internacional feminista celebrado en París, y tiene una numerosa redacción, además de contar con una colaboración sobresaliente, en la que figuran CJNOinKMR AN KGB- -K- 121 T MAnni n A v p n looi: -B A I S T H M Á R I E f LE Nn rcRn caNcí o citim ff CMIKDRI REPVBUCIIS a GtilíWlNAL AN CVÍII CMfNCrttfl PDQTESUHT lioni 10; 1) thonno n u A u Sa T voudc tlLEHam iDSSi v cíLWsaiííi tifijíuTi r f ts 2 w BB D I R E e x FUGB a i AFIG U E F I I T E D U R A N D te. 0. 0. o t í- l- JSSÜ í mmsm mBSBBsB 5 p? íssf ír 2 k ssi 5: si Iti cullcgu da s el les dar- g? araman- Hodrifue wit Íes MARGARITA DURAND MAD. SEVERINE plumas como la de Mad. Sevérine, la filantrópica, dama que no escribe ixna línea que no sea en defensa del débil ó en contra de alguna de esas injusticias sociales que se pérpetr in los pueblos, á pesar de todos los progresos y de los adelantos de la legislación. Otra heroína del feminismo es la escritora sueca Federica Dramer; á ella se debe el florecimiento de esta escuela política en Suecia, y la liga formada por las mujeres feministas en este país es de las más importantes de Europa. ¿Adonde llegará este movimiento? Empezó haciendo reir, y hoy preocupa seriamente á los pensadores de todos los pueblos adelantados. Ea Francia está acusada La Fronde de hacer causa común con los socialistas. ¿Acabará por ahí el partido feminista en toda Europa? Si eso sucediese, y algunos indicios hay para sospecharlo, el so. cialismo de todo el mundo recibiría un importante refuerzo, porque la influencia de la mujer, sea ó no feminista, es de las cosas que están más demostradas en esta picara vida, y nada hay más difícil que sustraerse á la volmitad de las faldas. Además, no se trata de sectarias ignorantes de una idea ni de fanáticas ciegas de una causa; se trata de mujeres de grandísima cultura, que antes de empezar la batallase han provisto de todas las armas que proporcionan una instrucción sólida y un conocimiento profundo del problema. Esto, aparte de las armas de su hermosura, que también se utilizan en pro de la causa, porque todas esas filósofas, sociólogas, periodistas, literatas, etc. etc. que buscanla igualdad de derechos con el hombre, no abdican de ninguno de los que por privilegio especial les ha concedido la naturaleza. De modo que los varones tenemos la batalla perdida. Los que creen que se trata de marisabidillas, se equivocan totalmente. Aquí no vale exclamar: La mujer á coser calcetines porque ellas en el último congreso han tratado ya de la conveniencia de ampliar los conocimientos culinarios para la mujer en la escuela y la enseñanza del repasado y conservación de las ropas de uso doméstico. De modo que ya esas señoras se han adelantado al argumento qué encierra esa frase grosera con que muchos varones responden á las aspiraciones de la mujer. Sí, señor- parecen decir; -nosotras á coser calcetines; pero no abusar, caballeros, de los privilegios de la fuerza, que todos somos iguales, porque todos somos seres humanos. EMILIO SÁNCHEZ PASTOR DIKUJO DE BLANCO CORIS