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por un instante en la falda del Pirineo para mirar con los ojos del pensamiento las costas de su patria. La Naturaleza acudió con el contingente de sus galas mejores. Cielo azul, mar espléndida, torrentes de luz, bosques agrestes y campos sembrados de flores. La voluntad de una mujer encantadora se impuso por derecho propio; y combinándose estos elementos en virtud de afinidad maravillosa, verificóse la verdadera transformación del pueblo de Biarritz. El destino suele presentar rarezas sorprendentes. Si la guerra de 1870 no hubiera tenido como triste desenlace la destrucción del nido labrado por el águila imperial en el Palacio de 1 as Tullerlas, ¡quién sabe si la condescendencia del soberano, deseoso de complacer á su exaltada compañera, no hubiese forzado los designios de la Naturaleza prolongando, con el auxilio de la ciencia, del poder y de la riqueza, la orilla izquierda del Adour y el saliente de Socoa, hasta convertir la ensenada de Biarritz en una bahía inmensa donde pudieran arrojar el ancla los grandes acorazados de todas las potencias del mundol Estaba escrito como dicen los musulmanes, que el engrandecimiento de Biarritz había de ser motivado por la coquetería femenina. Las mujeres han querido alardear demostrando una solidaridad inquebrantable para la continuación de un capricho, y por una sola vez han dejado por embustero al rey galante, cuya opinión quedó consagrada, con letra de Víctor Hugo y música de Verdi, en la famosa canción que empieza así: Souvent femme varié- -Biarritz es hoy la reina del Cantábrico, y no hay nadie que ponga en duda su soberanía. Casi todas las poblaciones del Pirineo donde se veranea, por moda motivos de salud (que es otro género de moda) tienen un carácter común ue t i e n e n uii uaitu tei v ijmuí todas ellas. Grandes montañas y grandes hoteles. Grandiosidad salvaje que inspira los más extravagantes lirismos, pero Es Biarritz el pueblo más hospitalario de allende los Pirineos. Cuando se viene á Biarritz apenas si se da uno cuenta de haber pasado la frontera. La aldea déi cantón de Bayona es española por su coquetona playa, por su Atalaya, por sus acantilados, por la osadía de sus marinos, por la alegría de aquel sol reverberando sobre las tranquilas á veces aguas del Golfo de Vizcaya, por sos pintorescas construcciones y hasta por sus costumbres, implantadas por una ilustre española: la exemperatriz Eugenia. La soberanía española en Biarritz se demuestra en varias cosas y en infinitos detalles. En cuanto llega la segunda quincena de Agosto, se habla español en los cafés, en las calles, en la playa, en el casino y en todas partes. Verdad es que este detalle tiene su fundamento en aquella máxima que dice así: Mejor se oye á cinco que hablan que á ciento que se callan Muchas calles tienen nombres españoles. Entre ellos figuran la Avenida de Osuna, la plaza Sobradiel, y las calles de España, Frías y Goncer. El uúmero de villas que gozan de igual privilegio es incalculable. Está en primer lugar la. Villa Eugenia, que conservará este nombre en la mente de todos, aun cuando se haya llamado Palais- Biamtz y se llame ahora Hotel du Palais. Y luego siguen la Villa Javalquinto, la Villa Tama, mes, la Villa Salamanca, la Villa Komana, la Villa Sofía, la Villa Bolaños, la Villa Rocamora, la Villa Baroja, la Villa Boya, la Villa üso- de- mar, la Villa Ayerbe, la Villa Ruano, la Villa Antonia, el chalet Ventura y otras que no se citan para no liacer este lelato interminable. La iglesia de Santa Eugenia, hoy en construcción, y donde se celebra el culto v en la cripta, se edifica á expensas de ¡as suscripciones y fiestas de caridad organizadas por los españoles. immm fT CAFE ROYALTV, DONDE S S l l E U N E P O R LA MAÑANA LA COLONIA ESPA. Ñ OLA que va acompañada de una monotonía aterradora. No hay casas, ni calles, ni habitantes. TJñ embudo inmenso formado por las rocas y por las paredes de los hoteles; y en la embocadura, un disco de cielo, siempre el mismo. Así se explica que en cuanto loa fashionables enfermos terminan sus curas en los clásicos parajes del Pirineo, se apresuran á descender de la montaña, buscando en la playa esa expansión para el pensamiento que sólo puede verificarse contemplando el horizonte. Biarritz ocupa la posición estratégica para que la concentración se realice en favorables condiciones, y por eso el mes de Septiembre es el que marca el apogeo de su estación veraniega. La predilección que los españoles demuestran en avor de Biarritz fúndase en varias razones. La primera de éstas es la tradición. Una española fué creadora de Biarritz, y el elemento femenino, como se ha dicho antes, mantiene el fuego sagrado de un acto de dictadura realizado por el sexo. Las tendencias liberales que hoy imperan en España aconsejan un recuerdo de gratitud para a ciudad donde í! se dio el primer manifiesto que había de producir un cambio radical reclamado por la libertad y por el progreso. Por último, hay una circunstancia que por sí sola justifica la preferencia de nuestros compatriotas por Biarritz, á pesar de todos los pesares; porque bien merece los honores del plural la aterradora, elevación de los cambios, que ha entrado en las regiones de lo inverosímil. UN K I N C O N DE LA PLAYA ción del nuevo Casino Municipal, que abrió si s puertas en. la tarde del día 10 de Agosto último. La historia de este casino merece ser con- ocida, porque hay en ella algunos detalles muy interesantes. Hasta el año actual ha habido en Biarritz un solo casino, el que está situado en la plaza Bellevue, junto al hotel de Inglaterra. Este casino ejercía una dictadura insoportable, puesto que realizando anualmente una ganancia que nunca era menor de un millón de francos, gracias al generoso auxilio de madame la Cagnotíe, costaba Dios y ayuda conseguir que cediese una parte ínfima de tan colosal benefició én favor de la población que le hacía el caldo gordo, como se dice en España. A las súplicas de la Municipalidad y á los irrefutables argumentos en que ésta fundaba sus peticiones, oponía el señor feudal un desdén soberano, valiéndose de que nadie le hacía competencia. Cuando se cargan con exceso las válvulas de una caldera de vapor, se prodúcela explosión con todas sus deplorables consecuencias. El abuso de ¡a tiranía engendra el deseo de dar al traste con el tirano, y el pueblo que tiene en su historia el glorioso recuerdo de la destrucción de la Bastilla, no podía tolerar que permaneciesen en pie continuamente las Horcas Candínas, que represeuta- han la violación de su derecho. De la noche á la mañana, pero no sin haber tenido que vencer grandes obstáculos, pudo la Municipalidad- de Biarritz firmar un ventajoso contrato con la sociedad, que dirigen los Sres. Bertrand, Bloch y Peyrieux, para que éstos levantasen en la Gran Playa el nuevo Casino Municipal, que además de entregar X