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H jóvenes amables, que al cabo de los años habéis puesto de moda los pantalones blancos; gozad con su frescura, seguid, seguid usándolos, bien de franela lisa, bien de piqué rayado, ó ya de dril modesto ó de percal barato! Ko existen pantalones más propios del verano. Como se ensucian mucho, resultarían caros si no hubiese la limpia moda de remangarlos. Así se evita el polvo, así se evita erbarro, y así además se evita lo que cuesta, el lavado. Algún peligro tienen, y yo conozco un caso ocurrido hace poco, que voy á relataros. Pues señor: en nn establecimiento de baños con manantial sulfurosodo- bórico- cálcico, una tarde que estaba la gente descansando á la hora de la siesta en todo el balneario, en medio del silencio suenan gritos de espanto y voces de ¡socorro! que difunden el pánico. ¿Qué es eso? ¿Qué sucede? ¿Qué ocurre? ¿Qué ha pasado? preguntan los bañistas saliendo de sus cuartos. Y unayamoíiút en chambra, con el semblante pálido, que era la que gritaba, al fin sale á explicarlo: ¡Qué susto tan horrible! -exclama en tono trágico; -he podido ser víctima de un atropello bárbaro. Estaba yo acostada, con el balcón cerrado, cuando de pronto veo que, sigiloso y cauto, un hombre abre la puerta; yo de la cama salto, y al verse sorprendido, el hombre escapa rápido. O ¿No será algún bañista que se haya equivocado? -A mí me ha sucedido. ¡Yámí! ¡yámil- ¡Y á tantos! -Es que el audaz bañista que penetró en mi cuarto ¡estaba en calzoncillos! ¡Qué avilantez! ¡Qué escándalo! Y hubo averiguaciones, y al fin se puso en claro que asustó á la jamona su vecino de al lado: un joven muy enclenque, muy tímido y muy pavo, que se coló en el cinco creyendo que era el cuatro. Y los paños menores do que se hablaba tanto, eran, sencillamente los pantalones blancos. ¡Oh jóvenes amables, seguid, seguid usándolos! Mas conste que con gorra ó boina, si hace al caso, con blancas alpargatas en lugar de zapatos, con faja, sin chaleco, y así desabrochados, parecéis ¡albañilés que vuelven del trabajol No en son de raenospreció con ellos os comparo; que seríais más útiles encima de un andamio. MIGUEL K A M O S- C A E K I Ó N