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mmmM M U E R T E DE I. A D U Q U E S A r E C Á N O V A S LA 6 UERRA ENTRE COLOMBIA FRATERNAL. Y VENEZUELA COMIDA L O S B O E H S EN M A D R I D EL NUEVO T E M P L O D E TORRELAVEGA. KSPDÉs de larga y penosf fermedad, h a fallecido e. i m a ñ a n a del 16 del corrientiexcelentísima señora doña Joaquina Osma, viuda del ilustre estadista D. Antonio Cánovas del Castillo. E r a la h i j a menor del Kxcmo. Sr. D. J o s é Joaquín de Osma y Ramírez de Arellano, ministro que fué del P e r ú en Washington y en esta corte, y de dofia Ana de Zavala y de la P u e n t e marquesa de la Puente y Sotomayor, h e r m a n a del general primer marqués de Sierra Bullones. Nacida en América, como sus dos h e r m a n a s mayor e s contaba m u y pocos años cuando vino á Españ a en cuya aristocrática sociedad había de ocupar después el lugar preeminente á que daba derecho á lafamilia su ilustre linaje. E n 1885 contrajo matri monio con D. Antonio Cánovas di i Castillo, que ya en la edad madura encontró con este venturoso enlace los encantos del hogar por que suspiraba, el, afecto tranquilo y puro que los sinsabores, las febrilidades de su vida pública de h o m b r e de gobierno, recia m a b a n para la vida íntima. I a aristocrática mansión del gran e s t a d i s t a la H u e r t a convirtióse desde aquel m o m e n t o en el hogar alegre del h o m b r e feliz que encuentra- en el cariño de la compañera de su vida compensación á sus a r d u a s iabores; y en el reposo del b o g a r l a s venturas de que su espíritu está ansioso. Et nefando c r i m e n de S a n t a Águeda acabó con el idilio del gran hombre de E s t a d o y d é s u digna compañera. Lá, -muerte de don Antonio Ganó vas: deL Cás- tillo abrió honda herida én el corazón de su esposa, herida que lejos de cicatrizar el tiempo, ha ido haciéndose más profunda con D EXCMA. SRA. DUQUES. A DE CÁNOVAS 1 transcurso de los días, hasta 1 luir con la existencia de la ire dama. En la aristocrática residencia, que de hogar feliz convirtió la muerte en retiro triste de la viuda, h a fallecido ésta pocos días después de cumplirse el cuarto aniversario de la muerte de su esposo. El cadáver, encerrado en u n féretro de caoba tapizado interiormente de raso blanco, fué conducido en sencilla carroza al cementerio de San Isidro. Presidían el duelo los señores duque de Arión, don Emilio Cánovas del Castillo, D. Francisco R o m e r o Robledo, D. Tomás Castellano, el conde de Casa Valencia y el ministro de la. Guerra, y de la comitiva formaban parte los minist r o s d e l a Gobernación, Instrucción Pública y Agri I ura, y otras personalidades. E n el panteón de familia que g u a r d a los restos de D. Antonio Cánovas del Castillo, recibió cristiana sepultura el cadáver de la que fué en vida su ilustre esposa. LA P R E S I D E N C I A D E L D U E L O FOT. ASENJO