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-v: t. X JL M J L E J L E O R J L I Recostada dulcemente recostada sobré el mar, una joven nadadora sueña flota pasa... torna Sostenida por las aguas, entregada á sus caprichos y dejándose llevar, con las aguas, torna, pasa con las olas, vuelve, va; Es: la joven y atrevida nadadora un prodigio de hermosura, bien si luce la arrogancia de su espléndida figura dominando sobre tierra, soberana de los hombres, por su encanto celestial bien si busca las caricias de las aguas y se entrega sin cuidados á los besos ¡nocentes de las olas de la mar... II En las ondas so reclina con graciosa languidez, y al impulso. de las aguas y al compás de su vaivén, como espuma que las olas levantaran al pasar pasa torna... vuelve. En las niñas de sus ojos se refleja la hermosura de la bóveda celeste. Por los cielos da sus ojos, y en imágenes preciosas, -invertidas é invertidos- -pasan nubes sonrosadas, cruzan pájaros ligeros, muy ligeros, que dan vueltas y revueltas, satisfechos de la vida y orgullosos de volar. Se dijera que la joven y atrevida nadadora que en la tierra se recata líe los ojos de los hombres, se complace recostada sobre el mar en el amplio desahogo de su fresca lozanía, en la hermosa libertad que devuelve su armonía á las formas admirables de su cuerpo escultural. Que por eso tan contenta se reclina en las ondas transparentes que la llevan y la traen, la acarician y la mecen con dulzura y con amor. -no más dulces la mecieran aires tibios en el seno de la hamaca deliciosa- entretanto que la alumbra, que la baña, ¡que la dora! claro sol isol de Agosto, refulgente, con ardiente resplandor! III Ya, cerrados los ojos y entreabierta la boca, sometida al encanto de ilusión deliciosa, aún más bella parece la gentil nadadora ¡Con los ojos cerrados y entreabierta la boca! ¡levantados los senos, de purísima forma! ¡recostado su cuerpo, que rendido reposa, bajo el trémulo halago de la luz que lo dora, al vaivén de las aguas, al compás de las olas! IV Como espuma que las olas levantaran al pasar pasa torna vuelve va! Recostada, columpiada, por la luz acariciada ¡dulcemente sostenida por el mar, pasa torna... vuelve va! ¡Ay qué luz, qué luz tan. pur. i! ¡qué frescura tan hermosa lailel iparl ¡Ay qué ensueño, tan hernioso dé reposo, de ventura! ¡Ay qué hermosa libertad! CÁELOS FERNÁNDEZ SHAW