Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
rr y- i V! ¡s V. í i l- EL REPORTERO Poinf tr ti f f -l uÉ obra de muy pocos minutos. CfiS, Sonó un pistoletazo (ó cosa así) y sobrevino simultáneamente confusión espantosa: mujeres que gritan, chiquillos que lloran, un coche que e m p r e n d e precipitada carrera, guardias que acuden presurosos revólver en mano, t r a n s e ú n t e s que se detienen y forman corrillos, vecinos que s u b e n y que bajan por las escalaras estrujándose y atrepellándose unos á otros, y- -en medio de aquel revuelto mar de seres h u m a n o s que van, vienen, tornan, retornan y hormiguean azorados y se interrogan m u t u a m e n t e sin que uno sólo logre dar concertada respuesta ni explicación aceptable de lo allí ocurrido- -Antonio de Lumarmi, requiriendo cuartillas, tirando de lápiz, utensilios ad hoc de los que adrede va constantemente provisto, escudriña todos los grupos, avizora cnanto sucede, escucha lo que unos y otros dicen. De cuando en c u a n d o apártase un poco de la multitud, y en sitio donde presume que no puede ser observado, traza con precipitación febril varias lineas en u n a s cuartillas que, dobladas cuidadosamente, guarda en la enorme cartera de apuntaciones; después reanuda sin pérdida de momento la investiga ción interrumpida. E s Lumarmi, y lo digo para ahorrar á ustedes la molestia de adivinarlo, repórter, ó llamémoslo reportero como preceptúa la Academia Española; y no un reportero cualquiera, sino de la subespecie de los novelistas, que transforman el suceso más insignificante en d r a m a pasional, con su tesis correspondiente y las inevitables reflexiones filosóficas de añadidura. Precisamente, Lumarmi, que se sentía inventor, poeta, dramaturgo y noticiero sensacional, todo en una pieza, comenzaba entonces su carrera periodística. Imagínese cuál y cuánto serla su regocijo al tropezar con u n Crimen de hoy- -porque allí había crimen iniludablemente, -crimen en cuya circunstanciada narración podría lucir él ampliamente sus aptitudes de noticiero perspicaz y sus dotes de eximio literato. Husmeando por acá y por acullá, i m p o r t u n a n d o á todos, había ya sabido que en el coche iba u n a señora, hermosa al parecer, si bien cubría su rostro con tupido veto; que el tiro lo había disparado u n marido celoso; que los muchachos alborotadores eran los hijos de un rnatrimonio mal avenido; bastaba y aun sobraba con esos datos para reconstituir el hecho dramático, y bastaba principalmente para planear la novela. Planeada, poco menos, la tenía L u m a r m i en su imaginación. Ya había ideado los epígrafes de los primeros capítulos que había de titular: I. Antecedentes. -II. La casa del crimen. -Ul. El primer disparo. -IV. I a tapada del coche. -V. El segundo tiro. -VI. Otra vez la tapada. -Vil. Cunde laalarma. -YllI. En la escalera. -IX. ¿Quién es ella? (1) La Academia Española, en la última edición de su diccionario, da cabida- -si bien modificándola- -á la voz Ü; PORTER, que el uso había generahzado. Reportero es, para los inmortales, el que trae y lleva noticias; supongo que en la edición próxima venidera será ampliada esía acepción, para que alcance no sólo al que trae noticias, sino al que les da forma, las redacta ó las inventa.