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í t iii. r! i! iiiu imli. lij -ib. i- -liiibemos lie ti iic- T lii iiiu ík -iu N uieres laru itl I iu s yo ii- e h; ui i siempre, iM I Y- lí cii) Clin t I piílfi levaiitailo, in iln r piirijiié no lo ilescar iiilja -iolirt aquella irnc ilel) ¡l, td ailn, ri splaixloricnt -rumo la l an il lie la cnjiiin, y oino tila, imlcronsa y iiiniilik T L anif, l rutii, pégame, ¡Iluto! V iKuli. Mia mas la aii usuaila Alaii uilla; y lo iliMÍa llorariiKi. con lina allifcióii convulsa, iK i ya tuviera eji su piel losácca la huella canU na (ie lo. s palo- 1, -iH I ir. o tonta! l uera- j tii un ziiírai. ¡v va vería- IVro á ti luuiiecit blanda, ñor de jara, amarga y dulce; cogollo de romero, que sueltas n iel y eres áspera como la madroñera, ¡qué te había de pegarl ¡Paece mentira! f e r I h! e de amor juvenil, de amor primitivo que palpita en la especie, Jacintillo tiró la cayada tuese al bwranco, cortó una rama de adelfa florida, y con el cuchillo de partir pan hizo una flauta maravillosa flauta d r a ¿H r r f P pedazo tibio, humedecido, de la fallido t i r! b Y el picaro Jacintillo, anheloso de oi el esy t r Z J t: r P ¿e la flauta l7lo, th? 7? r el ansiado aleteo de algo amoroso que llenaba el ambiente, restalla ¡en los labios á través del palo de adelfa, sonoro y admirable. resiaiiaDa Las cabras y las ovejas pacíafl j untas confundidas, en una fraternidad de mundo primitivo los alios niños parecían gemir en el crepúsculo dorado y apacible; vagas columnas de humo azul se elevaban de S Í c h Z Htu á lo r r religioso, balbuciente, de la campana de la ermita, llamaba a e s p ritu á lo alto, á los. horizonte. acrepusculares tefiidos de oro, ensangrentados de púrpura En tanto i a ws jCloe, inocentes, amorosos, felices en medio de la Naturaleza infinita seguían tañendo con sus labios juveniles en, la flauta amarga, ideal y sonora... seguían tañendo DI OÜJOS DE MÉNDEZ BRINSA. JOSÉ NOGALES -i rf Í J