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A- LA MAROUINESA a caída (e una de las más hermosas tardes lel buen tiempo que en el país vasco pueden verse, y cuando los rayos sol, próximo a ocultarse, penetraban ya casi horizontalmente como flachas de o o por entre las ramas de los castaños y de tos nogales, un grupo de alegres mucbacLs que Iban riendo y cantando dirigíase desde Maiquina á Arrechinaga, donde están las famo, 4 piedras de San Miguel. i mo. as Una de las jóvenes se había separado del grupo acoger moras, y se quedó r L g a d a un momento. c íi ua un Entonces las otras echaron á correr bulliciosamente, gritando entre ruidosas carcajada ¡yue te quitan el novio, Jesusa ¡Que llegas tarde! ¡Que te vas á quedar sin éll Las tres piedras de San Miguel de Arrechinaga están dentro de una ermita aislada en el campo, y hasta la puerta de la ermita fueron las Jóvenes marquinesas con grande algazara afanándose por dejar bien atrás á su compañeía Ksta era precisamente la más bella de todas En la atractiva expresión de su semblante en la virginal frescura de sus colores, en el í racíoso corte de su boca, en la mágica lu. de sus pupilas, en la misteriosa sombra de sus pesta r i s t t e H v o r bad ln? jT S aza vasca, en la que hay tipos de mujer de una hermosura incomparable. -V if adelai taban de aquel modo, corrió apresurada hacia la ermita; mas cuando entró, ya aquéllas 1 tocado las piedras milagrosas pidiendo á la Vir mando que querían. i conseguir una joven el esposo deseado, tiene H- ar durante su oración una de las piedras Si qne hay que tocar, se casa con él antes de un año is otras dos, la muchacha sigue soltera las amigas de Jesusa el marido que ésta iba á staba enamorada, perdidamente enamorada de en, según todas las conversaciones, no corres sa con la misma pasión. guapo mozo que tenía entre las jóvenes envanecido bastante. Hijo de nna familia algo horas á la diversión y a í l nteo tr íTr, l I V 3 dedicaba sus puesto en ella sus ojos, mas sin perder Inr bp. f TM P f seductor encanto de Jesusa había bía apoderado, abusaba José M rTde la v e f t a S de su T T Jesusa se ha ven ardía, pero sin entregarse él mismo á H í s f ó I tuación, atizando el fuego que en el pecho de la ioEsta era hija de un anttguo armrro de J faCcn d P muchacha. vivía, muy estrechamente de unrueoneña Í Z 7 A f i -e ya viejo y lleno de achaques el cual do. Jesusa ganaba algo c o k t d o v S b a n T o c o l l o s L t o T 1? bor continua, le L b í qneda 30 en que era muy hábil, sacaba además para ve tírsé n f sóTo coÍ a T v f t tura, trabaquetería. ve. nrse, no solo con aseo y gusto, sino hasta con cierta CO foMda esa íocnr. To í AT T ociendo su amor por José Mari M i? r e 1 á a g u a t l t í a T e Z: t ahora, p V Í r m i r d í t T o r r e i r S Z l TM TM TM -t a n t e t- g -i cla Mientras tú lo amas conToln 4 é se a S a s Z n n f íl en estás queriendo te hará ¡A as por mal camino, Jesusa! ¡Estás loca ¡Estás loca siempre de que es neo y de que tú eres pobre A lo cual contestó la joven, sin atreverse á mirar á su primo- P u e s SI estoy loca, ¿qué le voy vo á hacer? ns: qüe! d er ís S