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mum W W M U E R T E D E L CARDEÍÍAL CASCAJARES. R E I N A S DE LA F I E S T A V POETAS PREMIADOS EN LOS JUEGOS FLORALES DE V A L E N C I A Y DE C A S T E L L Ó N L O S P R O Y E C T O S DE S A G A S T A Ó L U E G O CON VERLO B A á T A GUERRA ANGLO- BOER. A grave enfermedad que sorprendió al venerable arzobispo preconizado de Zaragoza, el ilustrísimo señor D, Antonio de Cascajares y Azara, tuvo funesto desenlace en la madrugada del 27 del pasado. Era el virtuoso purpurado de noble familia aragonesa; nació en Calanda, provincia de Teruel, en el año 1834, y cuando estuvo en edad de escoger carrera, decidióse por la de las armas, por la que sentía gran vocación, entrando en la Academia de Artillería de Segovia, en la que se distinguió por su aprovechamiento y se hizo estimar por las prendas de su carácter. Ya oficial, fué destinado al parque de Madrid, donde prestó servicio algÚQ tiempo, pasando después á Zaragoza. Su aristocrático linaje, su marcial arrogancia, su valor juvenil y, sobre todo, sus extraordinarias dotes de inteligencia y buen humor, hicieron que el joven oficial fuera estimadísimo en todas partes y que su presencia en los círculos de la buena sociedad aragonesa fuese solicitada con empeíio. Veintisiete años había cumplido, cuando de repente, sin que ni sus más íntimos amigos acertaran á explicarse la causa de la extraña transformación á que obedeciera cambio tan radical de su carácter, hizo renuncia lie sus grados y dedicóse á estudiar Teología y Jurisprudencia. El afio 1861, después de haber cursado la carrera eclesiástica con singular aplicación, cantó la primeía misa. A partir de esta fecha, fué beneficiado de la iglesia del Pilar y catedrático de aquel seminario, ascendiendo después á arcediano do la catedral de Toledo, deán de la de Burgos, á obispo de Dora y á prior de las Ordenes- militares con residencia en Ciudad Eeal; en este punto construyó el seminario y dio comienzo á la edificación del palacio episcopal, y cuando dos años después salió pera desempeñar el obispado de Calahorra, tantas eran Jas obras do caridad que había hecho, que la población entera dio inequívocas señales del mayor sentimiento. En este ultimo punto inspiró su conducta verdadera veneración, p u e s habiéndose presentado la epidemia colérica, él mismo asistió á los enfermos y distiibuyó entre los pobres todos sus bienes. En la Rioja, donde permaneció después siete años, escribió sus notabil í s i m a s pastorales; fué nombrado obispo de Valladolid en 1891, y cinco años después recibía el capelo. La muerte le ha impedido tomar posesión de la silla arzobispal de Zaragoza, sorprendiéndole en su antigua diócesis de Calahorra, donde la fama de su bondad y de sus virtudes ha quedado probada con la imponente Jt manifestación de duelo que se ha he cho al paso de su: cadáver. Descanse en paz el nobilísimo prelado. cuyas singulares dotes de inteligencia y cuyas ejemplares virtudes le hicieron acreedor al respeto y al cariño de todos. EL CARDENAL CASCAJARES POT. BARCIA L