Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
trunientos decorosos; pues violín hay sonando por esas calles de Dios quéparece una bacalada con cuerdas. No siento niás pino que hayan desaparecido para siempre aquellos italianos que formaban parte integrante de un arpa, y aquellos Otros sujetos del organillo y la mona. ¡Y poquito que me gustaba ver al tío aquél de la complicación instrumental, que llevaba un bombo en la espalda y un organillo en el vientre por lá parte dé afuera y un cornetín en la boca y un chinesco en la cabeza y un fagot en la rabadillal... No sé lo que daría porque estuviera bien visto, y hasta fuese de gran tono, que cada ciudadano, fuese por la calle tocando la viola, ó la ocarina ó la bandurria. Al principio nos extrañaría mucho encontrarnos á una respetable amiga nuestra tocando el trombón; pero no tardaríamos en acostumbrarnos. -Anda; iiifórosa- -le diría un marido á su mujer al ir á salir de casa. -Vamos á hacer dos ó tres visitas y luego á darnos un paseíto. -Guando quieras, Pascasio. Ya estoy vestida. -Pues vamonos. ¿Llevas el paraguas? -No; pero llevb. ía trompa. Y tü, ¿lo llevas todo? -Todo. Mira, aquí llevo la dulzaina. ¡Golosa! Y el que no tuviese vocación para la cuerda, ó no pudiera tomarle á nada la embocadura, luciría sus órganos vocales entonando romanzas ó cantándose por lo flamenco, ya solo, ya acompañado por la familia. Sí, señores; yo autoridad, no sólo eximiría de tributos y, pensionaría á los pianistas de manubrio, guitarreros, murguistas y cantaores, sino que entregaría á cada guardia de Orden público un acordeón, obligaría á las porteras á tocar el tambor en sus ratos de ocio y premiaría á los particulares que fuesen cantando por la calle ó tocando algo, aunque pertenecieran á las más elevadas clases de la. sociedad. ¡Qué satisfacción me produciría tropezarme en plena calle de Alcalá con el presidente del Consejo tocando la pandereta, ó con alguna escritora haciendo arpegios en el bombardino de vuelta de paseo! Lo. dicho: ique toque todo elmundol ¡que cante el que tenga ganal ¡Viva el guirigay! ¡Viva la alegría de la callelj yí t SI Queda complacido D. Perfecto Marmolillo, autor del precedente artículo. Pero antes de autorizarlo con mi firma, debo hacer constar que dicho señor es completamente sordo. V r- f: X u-