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VKn KKo oniKoo í? j O O el calor no, ha sido, como alganoa creen, una imposición de la moda, sino que viene con la creaM kWi pión del mundo, no es de extrañar que por más medios que emplee el hombre para aniquilarlo, y destruirlo, no pueda conseguir su propósito. Ya Noé utilizó en la famosa arca las trompas de los elefantes como ventiladores. Demóstenes, en elocuentísimo discurso, como todos los suyos, pidió en el Foro de Atenas la suspensión de las sesiones, teniendo en cuenta las imperiosas vacaciones del estío, que aprovecharon muy felizmente los grandes legisladores Licurgo y Solón para presentar en la reapertura del Foro sabias y excelentes leyes, al mismo tiempo que unos proyectos de presupuestos sin déficit alguno. En Grecia, como sucede entre nosotros, en cuanto llegaba el verano, todo lo más distinguido de Atenas se iba á veranear al Peloponeso ó á los montes Cambrunios, donde se disfrutaba de una excelente temperatura. Únicamente quedaban en Atenas los pelasgos, que no tenían una sola moneda, y eran algo así como nuestros golfos actuales, y los arcadios, que seguían creyendo que eran anteriores á la luna, y que por lo tanto no sentían ni frío ni calorni. se enteraban de otra cosa. En aquel verano de que hago referencia, muchas familias no se atrevieron á salir por miedo á los horrores de la guerra entre Tebas y Troya, y además la lectura diaria de los muertos en campaña, entre los que había muchos guerreros de Atenas, impresionaba grandemente; pero así y todo, no faltaba animación en las playas del Peloponeso. Fidias, que estaba atareadísimo con la terminación de una estatua ecuestre de Alejandro, proyecto que tenía necesidad de presentar antes de acabar el verano ante la comisión presidida por Pitágoras, no salió tampoco aquel verano; ni tampoco salieron Tales de Mileto, que trabajaba en Ja conclusión de un poema modernista, ni Cuáles de Oorinto, que escribía una comedia para el teatro Dionisios, de Atenas, en colaboración con el poeta Alceo, que era uno de los poetas más fáciles de Grecia. En cambio, el pobre Mirón, como su mismo nombre lo indica, no hacía más que recorrer los estudios de sus amigos y contemplar sus obras en proyecto. La vida en la playa era muy animada. Por la mañana, al baño; por la tarde, las familias que tenían cario propio salían á paseo por los alrededores, y las que no lo tenían lo alquilaban por horas, siendo la tarifa muy económica. Por la noche, en el Odeón, se daban conciertos y se celebraban certámenes poéticos con ñores naturales y ripios de verano. También disfrutaba mucho del favor del público un cuadro de compañía que trabajaba en el teatro Hércules, donde hacía furor una especie de revista política que se titulaba Cosas de Atenas, con varios cuadros plásticos ensayados y dirigidos por Praxiteles, que para la obra había pintado tres decoraciones nuevas. Mucho también podría decir de las modas, especialmente de las túnicas ó chitones que llevaban las griegas en verano; pero en esto de los clíitones, si á ustedes lesparece, pondremos punto y chifón, aunque ahora no se lleve. DIBUJO DE ROJAS LUIS GABALDON