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L Parlamento español cuenta desde la tarde del 10 I del actual con una de esas grandes figuras de la oratoria. El diputado por Oviedo D. Melquíades Alvarez gozaba fama de hombre cultísimo y de orador fácil y correcto, pero existía el temor de que sus facultades no se acomodaran á las exigencias de la oratoria parlamentaria, que si á la corrección, á la brillantez y á la claridad de la forma no une la profundidad del pensamiento, no puede considerarse digna de la misión que le toca cumplir. Fué el discurso del joven diputado una verdadera revelación en ambos sentidos, porque en él se mostraba el hablista correcto y fácil que supedita la oratoria á la pureza de la doctrina. AI resonar por vez primera en el Congreso la voz del nuevo diputado, parecía que un soplo de aire puro venía á refrescar el ambiente, y por eso toda la Cámara aplaudió con vivo entusiasmo, convencida de que sean cualesquiera las opiniones del orador, ábrenle las puertas de la general simpatía sus grandes talentos y su inquebrantable fe en la causa que representa y que defiende. E ON el título de Manos blancas, ha inaugurado M Liberal de Barcelona una interesante sección consagrada exclusivamente al bello sexo. La idea fué acogida con entusiasmo por parte de los lectores de El Liberal, j ha obtenido un éxito excelente, debido sin duda á la profunda simpatía que inspira á todos la bella mitad del género humano y cuánto guarda con ella relación. D M E L Q U Í A D E S A L V A R E Z D I P U T A D O P O K OVIEDO Parte no pequeña del éxito débese á la persona á quien SI Liberal ha confiado la dirección de Manos blancas. BB esta persona la ilustre condesa del Castellá, que á su gran cultura une el más exquisito buen gusto. Frecuentes viajes por todas las naciones de Europa han permitido á la distinguidísima dama ensanchar la esfera de sus conocimientos, sin que esta circunstancia la haya privado, como suele ocurrir frecuentemente, de la encantadora sencillez que constituye el atractivo más poderoso de las personas de elevadas ideas, y que en la directora de Manos blancas es algo a, sí como la n o t a dominante de su carácter. Rindiendo el t r i b u t o que al bello sexo debo la galantería y á los méritos la justicia, publicamos en esta página el retrato de la ilustre dama que enaltece con su claro talento el prestigio de nuestro estimado colega y del periodismo español. C CONDESA DEL CASTELLÁ, DIRECTORA DE LA SECCIÓN DE E L L I B E R A L DE B A R C E L O N A M A N O S BLANCASCt