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Y VXJK; L E: F O E HISTÓRICO, SEGÚN DICEN O TTIJL Un sacristán ladino y aficionado mucho más al vino que á las cosas de altar y sacristía, divisó cierto día en obscuro rincón del presbiterio un hombre ya de edad, muy grave y serio, que con fervor rezaba y su vista clavaba en un lienzo cercano á un locutorio, en que pintado estaba el purgatorio. ¿Quién es ese señor? Oye, chiquillo, -preguntó el sacristán al monaguillo. -7- Un labrador muy rico de Tarrasa que las horas enteras aquí pasa. ¿Eico, eh? Lo celebro Será tonto. -Por tal lo tengo. Pues verás qué pronto, á su costa, mi estómago: se llena de un azumbre de añejo Cariñena. Y una bandeja del altar cogiendo, se le acercó diciendo: -Una limosna, hermano. -íPara quién? -replicóle el buen cristiano. -Para las almas que en el purgatorio sufriendo están martirio expiatorio. Por cada limosnita, un ánima bendita sale del purgatorio y vuela al cíelo; lo cual le digo para su consuelo. -Pues tome usted un duro en una pieza. -Dios le premie; señor, tanta largueza. ¿Cuántas almas con esto he redimido? -Veinte del purgatorio ya han salido. ¿Y en el cielo se hallan? -De seguro, bendiciéndoleá usted, con amor puro. -Pues si en la gloria están, por lo que infiero, no necesitan ya de mi dinero. Yi recogiendo el duro, en el bolsillo se le metió en seguida ¿Sería pillo? Wo te burles jamás dé los paletos, que, aunque parecen tontos, son discretos. TOMÁS L Ü O E Ñ O L