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El repique constante de las campanas, con sonoro tañido publica fiesta. Y el olor agradable que da la albahaca, el ambiente perfuma de la verbena. Gloria anuncian los sones del campanario; gloria parece el cielo que da alegría; gloria son las muchachas que, con su garbo, bajan á San Antonio de la Florida. Bajan á ver al santo que rezan ellas, al santo de las niñas, santo bendito, á pedirle un milagro cuando le rezan, á pedirle de hinojos un buen marido. Son hermosas sus caras. Dios las bendiga, son graciosos sus cuerpos esculturales, y con el gesto alegre de su sonrisa, animan la ribera del Manzanares. Hermosa está la noche, noche serena, noche del mes de Junio; parece el cielo, tan limpio y azulado, manto de estrellas que cubre la algazara de los romeros. Alegre es el repique de las campanas; es el son de la fiesta alegre ruido; alegre es el rasgueo de las guitarras, alegres son los sones del organillo. El resplandor vistoso de los faroles; el olor asfixiante de aceite hirviendo; las muchachas que sirven con sus primores las doradas bandejas de los buñuelos. Los platillos y el bombo de la barraca; los que á voces pregonan sus baratijas; los barbianes del brazo vi V rt fl de las barbianas, i que van luciendo airosas el de Manila, son los sones alegres de nuestro pueblo, es el eco armonioso de nuestra vida. La fiesta que hoy celebran los madrileños, es la primer verbena que Dios envía. ANTONIO CASERO DIBUJO DE HUERTAS