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Una brillantísima carga del escuadrón de alumnos de caballería contra la infantería del ataque, que había descendido á la llanura protegida por el fuego de sus cañones, causó verdaderas explosiones de entusiasmo entre los profanos y los técnicos, admirando unos y otros el brío del batallón de alumnos de Toledo al recibir á descargas cerradas una fuerza de caballería adversaria, y el perfecto dominio que de su importante arma poseen los bizarros muchachos de la Academia de Segovia. Los de la Escuela de Ingenieros habían patentizado por su parte perfecta instrucción militar construyendo trincheras y reductos, y los alumnos de Sanidad Militar recogían del campo los supuestos heridos, haciéndoles rápidamente supuestas curas. El espectáculo fué breve, pero hermoso; S. M. el Key, jinete en brioso corcel y seguido de varios generales, E L RKY Y EL M I N I S T R O DE LA G U E R R A E N LA MESA- ZANJA cro. Los vítores y aclamaciones á SS. MM. resonaban incesantemente. Fué, en suma, la fiesta que reseñamos, una vivísima explosión de simpatías que constituyen motivos de esperanza en un porvenir dichoso, siempre que al entusiasmo y á la unión no les desamparen el estudio, el sacrificio y la constancia. Y como seguramente no les desampararán estos factores modestos, pero importantísimos, la brillantez de las operaciones y el estruendo de los vivas no se perderán como imágenes y ruidos de un ensueño tan lisonjero como vano, sino que marcarán la inauguración de una nueva era felicísima para la patria. A L M J E R Z O DE LA F A M I L I A R E A L EN E L CAMPAMENTO FOT. A. rÁNOVAS, ASÍS DELGADO Y ASENJO recorría todos los lugares del campo de batalla, acudiendo á galope allí donde la lucha era más empeñada, y poniendo toda su alma en el desarrollo de las operaciones. El desfile de las tropas, terminado el simulacro, fué brillantísimo, y el público señaló con vivas y aplausos la aparición de cada una de las Armas. En el campamento de los alumnos se sirvió el almuerzo en mesas- zanjas abiertas en el terreno, tomando asiento en ellas con el Rey y los cadetes toda la Familia Real, la cual había llegado al campo poco después de terminarse el simulaD ALFONSO X i n AL REGRESO DEL SIMULACRO