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1 lí 5 T rt N 2 J ¿Qué ocurre pues? ¿No tienes dineros? ¡Dinerosl Lo e menos son los dineros en este mundo. Lo que no tengo es tranquilidá. -Ah, vamos, lii guerra cevil, ¡Y que lo dig? fisl La guerra cevil en u n palmo e terreno. -Así m e p a s a t a á mi. -Tengo una mujer y u n a suegra y una cuña que pa cógelas y jñcolalas no hay otras, ¿eh? ¡De lo más piorl Y ú las mato, ó me cuerto la cabeza con la estiall- H o m b r e no sierá pa tanto. ¿Que no? Dende po la m a ñ a n a hasta po la rioche, desg- ustos, malas contestaciones; que la comida está pasada, que las camas no están hechas, que lo que gano se lo gastan en laminerías. -Amos, que son unas lambrotas. ¡Esol- -Pues acuérdate de aquello que cantábamos cuando íbamos de ronda: AI que le toca mujer munifeoera ú lambrota, míis le valiera ise al río y lirase de coeota! ¡Y. qué verdá es! Te digo que nos pasamos el día dándonos morradas. Ayer mi suegra me corrió por la huerta con una ajada, que á poco m e m. ata. -Vergüenza te ebía dar. ¡Si tiene una juerza como un caballol ¿Y qué voy á hacer? A las mujeres no se las m a t a eso no es de hombres honraos. ¡Pero se las sacudel- ¡Si n o sirve! E n fin, vengo á que m e des u n conse 30, porque yo veo q ue tú tienes tamién suegra y cufiada y parienta, y vi. ves en paz- ¡En la gloria vivo! ¿Y cómo t e las arreglas? -Pues verás. A los pocos días de cásame, ya vi yo que estas tres mujeres querían m a n d a r m á s que yo. La mujer, con lloriqueos y con chemequeos, hacía lo que le daba la gana. Su hermana, poniendo mala cara p a todo y d á n d o m e malas razones; y mi suegra, que es una caballería, me armaba unos ruidos y me icía unos ensultos, que te digo que pasé un mes muy malo; h a s t a que tomé mi determinación, y la sigo tóos los días del año, sin fültar uno. -Ci (jué es lo cue haces? -E n cuanto qi: e abro ¡os ojos po la mañana, y antes de que mi nmjer diga nada, le doy dos ó tres bofetadas, y se qu (ída arreglada pa tó el día. ¡Hola! -En seguida viene mi cufiada á ver cómo hi pa sao la noche, y le doy cuatro ó cinco patadas buenas, Acude la suegra ái. ver qué pasa, y á esa, con el mango 1 de la escoba, le arii imo su buena media oi ena e palos ¡Y con este ten con te, n, está mi casa como una balsa e aceite! anana empezaré yo con el ten con- -Pues desde mii ten ese. ¡No hay cosa ihás á prepósito pa vivir tranquilol ÉusEBio BLASCO DIBUJO DB XAUDABÓ i J ¿S fÁTjM llegó Mamerto á casa de Casiano y le dijo: UtC l- ¿Pues oir una miaja e conversación? j J- ¿Es conversación ú es charrada? -No vengo á charrar por charrar, que vengo á contate lo que m e pasa. -Pues aguarte, que por beber medio jarro e vino mientras hablas, no se perderá nada. -Venga. -Vaya, echa lo que tengas. ¿Qué mofio te pasa? -Chico, no puó más; mi casa es el infierno, y u n día m e voy á echar al río.