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Vo 19o í KM 7 ei 7 to de kncq: f o MWim 170177 i i KciDiDAMBNTE, queñdas lectoras, el fpidard seguirá siendo una de las telas más solicitadas en primavera, y en varano también. Entonces alternará con la batista. Ya estamos en plena época de trajes claros. Aquí, por lo menos, abundan que es una dicha. Bienvenidos; 1 la vista, ¡y puede que también la vida! Los matices que privan son: el gris pálido el azul borroso el verde indefinido el rosa atenuado y el morado indeciso Estos y otros así son los colores de la época El foulard liberty, blanco, con flores co or naranja, ha hecho de un vestido una preciosidad. El adorno consiste en ancho volante de guipur rojizo guarnecido con cintas de terciopelo negro; esto en la falda. El corpino es de guipur, tiene viso de seda blanca y gasa rosa. Las: manf; as hasta el codo, Para soirée, un traje de muselina de seda c osa- hoja sembrado de lunares hechos de felpilla negra; mangas y canesú de grueso guipur crema, cinturón de seda rosa y niches de tul, rosa también, cerca del borde inferior de la falda. Si se trata de traje sastre el color verde gris. fi Siguen siendo ceñidas de arriba todas las falda con ó sin pliegues. Continúa el volante i, enfortne; no desaparece el corpino ni morirán tampoco, por ahora, boleros y corseletes. Sé que las españolas son muy partidarias de la blusa; por lo tanto, me apresuro á dar á ustedes no sólo la buena noticia de que seguirá estilándose, sino también algunos de v talles respecto de tres que acabo de ver, tan bien hechas como bonitas. Todas ellas, aun las más lujosas, llevan mangas de las llamadas de camisa con puño ajustado y más ancho que el de brazalete Todas, asimismo, llevan el ointurón (sido. Una es de seda escocesa á rayas verdes y azules, y tiene pechero de fino encaje blanco. Otra es de seda color claro, más bien tornasol, sino que lo elegante; está hecha á diminutos ya uo se dice así: hay que darle el nombre de camaleón para estar jiliegues cosidos á lo largo, con botones esmaltados, pequeños, que parecen piñones; el cuello es de encaje. La otra blusa es de grueso guipur blanco, con delantero de gasa y entredo; ses color crema; botones que son tur iuesitas, y cuello que es una cinta de terciopelo negro. El moderno pañuelo viene á ser un cuadradito, pas plus grana, que U main. -No son útiles para el llanto; ya ve usted, no caben en ninguno do llos ni media docena de lágrimas; son para ir, sin estorbar, dentro del corpino, entre la manga izquierda ó en el cinturón, ya que el bolsillo no existe, ni debe ni puede existir. Así me decía, riéndose mucho y enseñándome su equipo de novia, u (aa jovenoita muy feliz todavía. Los nuevos sombreros tienen la copa más bien baja. Me explico quíi el estilo Eembrandt no concluya. Uno así he visto, de paja de arroz negra, con plumas rizadas y también as, tan bonito, que lo recomiendo á las lectoras. Continúa la usanza de llevar los dedos cuajados de sortijas. Pero te go que dar cuenta de una innovación: hay turnos para las sortijas. Unos días requieren perlas, diamantes, ópalos; para otros, ya se sabe, en mayoría las esmeraldas; para los días obscuros, perlas y brillantes negros; zafiros en los días azules; las turquesas en los de esperanza; los rubíes si hay alegría completa, y así si; cesivamente Conste que esto es tan cierto, como la imposibilidad de hallar una piedra para los días grises Habrá que recurrir á las perlas también. Cada día más dijes, ó lo que es igual, cada vez más ruido, más adoraos, Entre los preferidos están loa dijes que son flores. Se comprende. Las verdaderas flores no pueden tener más rival que las joyas: oro. piedras preciosas, esmaltes MAD. DH M U S S Y