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A NTES de proce derse á e n c h i querar los toros, el veterinario nombra do por la comisión municipal que en tiende en las coiri das piactica un re conocimiento y expi de una ceitificación, ti es ejemplaies de la cual le entregan lespectivamente al concejal que d e b e presidir la fiesta, al gobernador ó p i i mera autoridad de la p i o v m c i a y al e m p i e s a i i o de la Plaza. En estas ceitífica i i o n e s c o n s t a el nombre, pelo, nume 10 y mana de cada toi o, el 01 den en que ha de l i d i a r s e su edad, estado de sa lud y condiciones para la lidia, debien do sei sustituido el que poi haberse m utilizado ó por no leunii alguna de las condiciones necesa lias rechace el pro fesoí veterinario. El apartado y en chiqueíamiento, a fin de que cada toio pase á ocupai el toril que le corresponde, s e g ú n el turno en qiiedebajugaise, ve iiñ case c u a t r o ho ras antes de la co inda Paia e to, se va haciendo pasar a ca da toro del piimero al segundo de los co nales, en el que se abren las puertas de los chiqueros q u e comunicando entro sí, conducen al callejón de los toriles. Los cabestros des- e m p e ñ a n en e s t e asunto el más importante de los papeles, pues á la voz de los vaqueros en- cárganse de rodear al toro y de llevarlo hasta la misma entrada La pueita poi la que el toro ha pasado ciérrase en seguida por medio de maromas, las cuales funcionan hábilmente manejadas desde los corredores. También se re- s i s t e n algunos to ios en esta opeía tiOn, y no sin gran disimos esfuer os se logra enchique rarlos, pero por lo general se verifica sm incidentes de agiadables ni sen sibles retrasos, e fecto de la sin igual maestiía de los ca bestros Muchos especta doies suelen acudir á p i e s e n c i a r el apartado, m t e r e s a n t e siempre, y mucho más en esas coiridas sensacio nales en que lo ex t r a o r d m a r i o del caitel y del precio de los billetes jus tífica la expectación de los aficionados, que se apresuran a 11 para convencerse de la buena estam pa de los toros y de c u a n t o s detalles puedan referirse al asunto Y un momento antes de sonar el claiin que anuncia el comienzo d e la fiesta, hácese pasar al primer toro al ca lle On de toriles que da acceso a la Plaza, y por una compuer ta que hay en el te cho se le clava la divisa con ayuda de un palo, á cuyo ex tremo va sujeta ligeramente. La presidencia mueve el pañuelo blanco, suena el re piqueteo de los timbales y el toque clásico del clarín; el vocerío de la Plaza cesa como por arte de encantamiento; -j el Buñolero descorre el cerrojo, ábrese la puerta de los t o r i l e s salta á la r c; P í r i arena el primer bi- -T. r j cho, y lo que sigue no es de mi competencia relatarlo. Por plumas más gallardas y más expertas lo encontrarán ustedes descrito en las siguientes páginas. FOT. ASENJO