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rían aquí en la tierra; á pie, á caballo y en Palha le ocurriría lo miscoche todo el mundo mo en Navarra y Aragón; va á ver los toros. Ante y Zalduendo, Ripamilán aquel estrépito y aquella y Carriquiri (hoy Espoz y baraúnda, los animalitos Mina) no se fincharían en permanecen impasibles. Portugal. Todo lo cual paLos aficionados se acerrece que viene á probar can á dos pasos de los el adagio reformado: No cornúpetos (ó comúpetm, de quien naces, sino como académicamente hablanpaces. do) y hasta hay quien inEl toro en el campo es tenta una suerte y alegra. un sujeto excelente, dócil Como si no. y pacífico, y posee en alto Pero aún hay más. grado el espíritu de asoDos ó tres años hace, la ciación. Si el autor de La gentil duquesa de Alba psicología de, las muchemontó allí sobre el toro dumbres hubiese nacido Playero, de Muruve, que en España, pudiera haber horas después arremetía ampliado sus observacioen la Plaza á los caballos nes en los cercados de la y tomaba tres puyazos. sierra y en los prados an ¿No comprueba esto lo daluces. La psicología de que dijo el penúltimo conlas muchedumbres tauride de Toreno, y causó jtas es radicalmente distanto asombro, que hasta; tinta de la psicología de los toros con el aumento las muchedumbres humade las comunicaciones se nas. En el teatro, en el van civilizando? i circo, en el café, en la El acosar y el derribar, calle, la multitud alboroque todos los aficionados EL MAYORAL tada suele ser escandaloconocen, al m e n o s d e sa, soez, implacable, cruel en ocasiones. Cada indivi- oídas, no son, en realidad, operaciones de campo, sino duo aislado sería incapaz de insultar al torero, de suertes, y por lo tanto, cosas ajenas á este ligero bosvilipendiar al autor, de hacer objeto de escarnio y de quejo que la amabilidad del director de BJLANCO Y rechifla al prójimo que tropieza y cae ó que está en NEGEO ha encomendíido á mi incompetencia. ridículo por algún defecto físico 6 alguna extravaganNo así la tienta y el herradero, que se refieren á la cia, públicamente. En colectividad, ese mismo indivi- educación y prueba di ¡curso de la res pública. El heduo pierde toda clase de respetos y miramientos. rradero es una juerga, y sea dicho sin ofender á la El toro, en cambio, más noble, cuando lucha y aco- solemnidad del acto. Los convidados corren en corral mete es solo. Colectivamente, con nadie se mete; la cerrado el becerro, de año y medio por lo general, y honda del vaquero le dirige, y el dulce y cariñoso con ayuda de los mo 20 s de ganado, lo derriban y sujetan para ponerle con hierro candente la marca de la cabestro le contiene. Una de las diversiones más entretenidas y curiosas ganadería, y muchas veces el número que le corresde las fiestas de Sevilla es la excursión á Tablada. A ponde. Después se le bautiza y se le inscribe en el ESCOGIENDO GANADO