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EL TÉ DE LAS CINCO las tardes de invierno y primavera, el tó con que se obsequia á las visitas constituye uno de los mayores encantos de la tertulia y uno de los más elocuentes testimonios de elegancia y buen gusto que puede dar un ama de casa. 1 arreglo y presentación de la mesa del té debe ser objeto de todas sus atenciones y cuidados, puesto que el instante en que se sirve á las visitas es el más agradable de la jornada. Pocos permanecerán insensibles al ver sobre la mesa la humeante tetera rodeada de tacitas elegantes, y al percibir el grato aroma de las tartas, dulces y emparedados que constituyen el indispensable cortejo del agradable líquido. La elegancia de la mesa del té no depende tanto del valor material del servicio, del lujo de la vajilla, como del gusto con que se presente. Uno de los más modestos servicios podrá hacer un papel excelente si se sabe disponerlo con habilidad y gracia. Servicios de poco coste y muy elegantes son los de porcelana de Wegwood, cuya fineza de tonos y sencillez de dibujo permiten presentarlos en armonía con el dibujo y tono del mantel y las servilletas, detalle que influye poderosamente en el aspecto elegante del conjunto. En efecto, nada más grato á la vista y que de modo tan elocuente dé idea de un gusto delicado, que procurar la armonía entre los diversos objetos que entran en el servicio del té. Si se consigue que el color de la vajilla sea igual que el de las servilletas, y el- dibujo de éstas semejante ó igual al que adorne aquélla, ofrecerá á la vista un conjunto muy agradable, que aumentará su belleza si la misma armonía se establece entre estos objetos y la mesita en que deben ser colocados. Eespecto del color debe procurarse elegir tonos suaves: blanco y azul, blanco y rosa, blanco y verde, ó cualesquiera otros que entre sí no desdigan; no quiere esto decir que deban condenarse en absoluto los colores vivos, pero sí que no estén en desacuerdo con los tonos del salón, generalmen. ib. te finos y atenuados. Las cestitas ó bandejas en i iii -c sn ven los fiambres y tostadas nin- ii l i i acompañar al té, sean de porcH 11 1 i n 1, 1 metal con arreglo al servicia, IMIJ diguardar la propia armonía. Sobre ellas debe colocarse una servilleta, y sobre la servilleta los manjares. v En cuanto á la forma, i mperando como hoy impera el ÜU tó modernista, sólo debe advenirse que debe preferirse este estilo para el servicio del té, siempre que no esté en desacuerdo con el decorado del salón. Un magnífico servicio de plata siempre es suntuoso y elegante; pero debe renunciarse al metal falso, que es de peor gusto que la más humilde porcelana. Lo que sería imperdonable es que se mezclase en un servicio la porcelana con el metal. Todos los objetos que lo constituyen deben ser de la misma materia. Ateniéndonos á nuesti o propósito de ir presentando en estas páginas lo que debe ser la casa moderna, ofrecemos un modelo de servicio dé té, correspondiente al citado estilo, tanto en lo que se refiere á la mesa como al servicio de vajilla y mantelería. MESA r aERVIOIO DE TÉ