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1- POLÍTICA DE CUARESMA I no se falseasen en este país lodos los principios, J k m u c h o y muy bueno podría esperarse de la ac tual Cuaresma para el bien de la patria, pues todos nos arrepentiríamos de núes I ras propias culpas, que no son pocas, y la anhelada regeneración vendría por Paf cua, ya que no vino por la Navidad. Pero ni nos arrepentimos ni nos enmendamos, lo cual no obsta para que todos se entreguen en estos días á la oración y á la penitencia. Las muchachas se ponen el traje negro y el manto con la misma coquetería con que en Carnaval se pusieron los disfraces y el antifaz; entonces iban á decir bromas á los hombres, y ahora van á rezar oraciones á los santos; entonces fueron á sacar noeio, y ahora van á fíacar ánima, que para el caso es igual, pues hay donceles que parecen ánimas con cuello de pajarita, y que se abrasan en el aef o del amor sin alcanzar la Gloria ó la Paca ó la Luisa, ó como se llame, esperando que se haga la voluntad del Padre Eterno, ó sea del padre de la chica. En fin, que el todo Madrid que hace días se entregaba á las expansiones profanas, hoy se entrega al recogimiento religioso, pues así es la condición humana: Pecar, hacer penitencia, y luego eaelta á penar: Como los políticos son los más pecadores, pues suman á sus faltas particulares sus debilidades públicas, para ellos, y sobre todo para los reaccionarios que presumen de místicos y se las dan de timoratos, tiene la Cuaresma dqble aplicación que para los demás mortales, porque de un tiro matan dos pájaros; es decir, de una expiación salvan dos conciencias, esas dos conciencias de que nos hablan tan á menudo: su conciencia individual y su conciencia como hombres de Estado. x sí es que el que más y el que menos está haciendo ejercicios de mortificación para salvarse por partida doble. D. IVlarcelo, que es el más exaltado, dejó el Gobierno para isacriíicarse como político, pues le había tomado el gusto y se propuso no comer más que habichuelas para martirizarse como católico. Lo primero lo consiguió; pero ¡ay! lo segundo le fué imposible, pues se encontró con que tenía lo mismo que Erasmo, el alma cristiana y el estómago luterano. Es decir, que su estómago no -e sentía muy católico para los ayunos y colaciones. En cambio el nuevo Gobierno acepta el poder como una especie de martirio, pues las actuales circunstancias son tan difíciles, que no hay nadie, absolutamente nadie que quiera tener seis mil duros de sueldo, coche y derecho á cesantía. De modo que habrá que llamarle Ministerio de los Penitentes, v su política será de seguro una política de Cuaresma. Ya estoy viendo al Ministro de la Gobernación ponernos olicialmente en el reloj las cu, a, renta lloras. al de Marina artillará las naves de las iglesias, únicas naves que nos quedan, pues las del Matadero en este tiempo están desmanteladas, iYa verán ustedes cómo se trata de un Gobierno de ¡aadra i ¿si. ma De quadragésima ciase Del presidente del Consejo no podrá decirse que es el que tiene la carne en el asador. sino el que cortee el lia. c (d o. En lugar de colocMci. on. es, lo que se darán serán colecciones, y la olla del ¡resujniesto se sustituirá con un plaíito de jadías. Y habrá quien por ese plato de judías venda no ya su progenitura como Esaú, sino toda su progenie. El ayuno será obligatorio Bien es verdad que respecto á este particular hace mucho tiempo- -según dijo Proudhome- -que para el contribuyente, electo de los impuestos y gabelas, todo el año es Cuaresma, Consolémonos con que será un Gobierno que. como la Cuaresma, durará cuarenta días, ¡Lo mismo que el Diluviol Y el mismo tiempo que están en lazareto los buques apestados. DIBUJO DE CILLA mé i IZ EL SASTRE DEL CAMPILLO