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E L EítlIJERropi: ÍÍIPpÍÍIi Sírf L ió verdadera manifestación do dolor público. A i) esar do las a n o r m a l e s circnnstancias or que atravesaba Madrid, los acJniiradores del gran poeta, qne forman lesíión, invadían el 1: 5 del actual, á la hora del entierro, las cercanías del ministerio de Instrucción Pública, en cuya rotonda se había depositado sobre u n túmulo cubierto de pairos nesíros el féretro que contenía los restos del autor de las Dolerás. El Gobierno, mereciendo por esto unánimes elogios, costeaba los funeraes. A las tres y cuarto de ¡a tarde se puso en marclia la fúnebre conntiva, que partió del ministerio de Instrucción Pública. TTT ZrrE 2 fi- 5 Í 5 M LA C A R R O Z A Uít i Presidiendo el duelo iban el ducpie de Ilivas en representación de S. M. la liei na, y casi todo el (iobierno, y en el inmenso aconipañamiento liíiuraban cuantos hombres ilustres en ciencias, políti -a, artes y perioilisnio encierra Madrid, y gran número de estudiantes ue llevaban en la solapa de la americana los colores de su respectiva Facultad, cidnertos con un cresi) ón negro. A las cinco y cuarto de la tarde llegó el coche mortuorio al cementerio de San Ju. sto, recibiendo tierra el cadáver del gran poeta junto á la tumba donde yacen los restos de la ue fué su esposa doña (iuillermina O. (J- ormaz de Ciainpoamor. ¡Dios haya concedido su gloria al sublime autor del Drama iinirersal! FOTOGRAFÍAS ASENJO PM. LLEGADA A L CEMENTERíO V íl