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(Pierrot reflexionando acerca del Carnaval. L A máscara fué invento femenino: seguro esto de que esos infelices mal disfrazados con astrosos trajes que pasan profiriendo ¿me conoces? y cierto se conoce sn miseria, ignoran d e l i a v e n t o de la máscara ei lance memorable y divertido. Eva fué la inventora; nuestra madre se aburría de Adán á las dos horas de haberle hablado por la vez primera, y s u s curiosos ojos revolvía por toda la extensión del Paraíso. ¡Mísero Adán, que libre de cuidados, creyéndose un Tenorio irresistible, las guías del bigote se atusaba contento de sí mismo! La serpiente ya por el duro tronco descendiendo Te vi nacer en la primera sombra que rni cuerpo arrojó; di, ¿qué deseas? -Aventar de tus lioras el hastío. -iDos llevo de existencia y dos de tedio! -Por eso acudo á ti, porque ese fatuo continuará atusándose el bijrote sin ver que mueves de fastidio, hermana. ¿Y qué he de hacer para que aparte breve la mano de esa guía que le inquieta? -Darle una broma; dile que te alcance el aromoso y prohibido fruto que pende ele esta rama, -So; imposible. ¿El fruto prohibido? Estallaría su cólera erizando su bigote; ¡no podría mirarle de pavura! -Yo no te he dicho, hermana, que le mires; pídele el fruto sin alzar los ojos. ¿Y cuándo me conteste enfurecido arrastraba traidora sus anillos, y E v a sentía en la desnuda espalda el soplo del reptil, soplo cpie lleva de entonces confundido con su aliento y aproximando su cabeza innoble la sierpe á la gentil hoja de rosa por im rayo de sol fruncida en pliegues, que Adán llamaba torpemente oreja, á Eva dijo quedo: ¿Me conoces? -lo mismo que esos bárbaros que alfombran el suelo de eonfetti. -Te conozco, -Eva respondió al punto sin volverse para mirar al áspid traicionero. -jEres la tentación! Somos hermanas! -lío los alces tampoco, pero llora; lágrimas sean tus primeras hijas, y llorarán á tiempo las siguiente: E v a no dudó más; bajó los ojos, y con acento dulce y persuasivo pidióle á Adán el prohibido fruto. ¡De un golpe se arrancó medio m. ostacho! ¿El fruto prohibido? ¿la manzana? -rugió como un león el primer hombre (y perdonen los reyes del Desierto esa comparación) -Xo, y no mil veces. -Y a sabían contar en el Paraíso. -Pídeme, dueño mío, lo qae quieras: el sol, la luna, el firmamento ingravo