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EL CARNAVAL DE SANTO MAURO AY muchos añcionados á cambiar de sexo; en x i cuanto llegan estos días de Carnaval, unos se visten primorosamente de bebé, otros de chula, luciendo sobre los hombros el airoso pañolón de Manila, y los menos, de señorita de la clase media. Como yo no me he disfrazado nunca, en buena hora lo diga, ignoro qué clase de placer disfrutan los que se visten de máscara; pero alguno debe de existir cuando todos los años invariablemente se repite el mismo espectáculo. Hay sujetos acosados por los ingleses, que aprovechan la máscara para salir con cierta impunidad á la calle; porque ¡quién es capaz de figurarse que debajo de una aldeana francesa ó de un pierrot se oculta un caballero que no ha pagado al sastre. Los novios recelosos y con tendencias también se valen del disfraz para ver si sorprenden á su adorada en relaciones con algún meritorio de su amor. Todavía para los que persiguen algún fin, me siento inclinado á la clemencia; pero á los que no puedo i: erdonar es á los que se disfrazan sólo por el gusto de disfrazarse para dar vueltas sin sentido toda la tarde, con la cara encerrada dentro de un cartón con dos agujeros y una bolsa con dos reales de bombones en la mano. Y como no conocen á nadie, se divierten en decir chirigotas á los guardias de orden público, dándoselas de aturdidos jóvenes. Pues á pesar de ésto, luego dicen que se han divertido mucho, con lo que se embroman á sí mismos y me recuerdan á cierto sujeto que llegó á Madrid, y para darse importancia ante los de) a casa de huéspedes dónde se hospedaba, se escribía cartas á su nombre, á fln de pasar por una persona de gran correspondencia y numerosas relaciones. Pero pongamos punto y aparte. Este año el Carnaval promete Ser animadí. simo. El alcalde h a organizado un variado y escogido programa, concediendo premios á las comparsas y máscaras mejor vestidas y á los carruajes mejor engalanados. H a b r á también u n concurso de carrozas alegóricas y grandes y sorprendentes iluminaciones en los paseos del Prado, Recoletos y (íalle de Alcalá. El cartel ammciador es obra de nuestro compañero Várela, y es una original composición alegórica del Carnaval, dentro de u n caprichoso estilo modernista. Está impreso en varias tintas, con u n fondo de oro, y admirablemente reproducido. Por él merece tantos plácemes el artista como el alcalde, por su acierto é iniciativa en la organización del programa. Y allá van, según informaciones que hemos podido recoger, las principales masi: aradas que saldrán en este Carnaval: Entre las comparsas más notables que han de figurar está la organizada por Gente vieja, formada por todos sus redactores vestidos de bebé, que llevarán los años escritos en el babero. Al frente de la estudiantina irá el i- edactor más antiguo con un estandarte en el que se lee Comparsa de Santa Cristina, cerrando la marcha D. Alberto Aguilera con una paella monumental. También llamará poderosamente la atejieión la estudiantina del Género chico. Los individuos que la forman irán vestidos unos de sacacorchos y otros de tirabuzones, para simbolizar el retruécano. Harán de postulantes algunos conocidos editores, que, naturalmente, cobrarán una insignificante comisión, estrenando la estudiantina un pasacalle del maestro 3Io ntesinos. El Gobierno, según mis noticias, saldrá vestido de máscara, de tal modo, que nadie seguramente lo reconocerá. E n una carroza que figiirará el Carlos V, que también navegó con el disfraz de acorazado, irán: ligarte, con una cabeza de Floridablanca; Vadillo, de Mendizábal; Sánchez Toca, de Campomanes; Silvela, de Jacobino; Aguilar de Campóo, de Metternich, y Azcárraga, de Themiidor. Detrás de esta carroza marcliará la de Elecfra, iluminada espléndidamente or dos potentes focos. LT- IS GABALDÓX