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XvJL IvIOEJL TEAJE DE EECKPCION Tanto agrada el crespón de la China, que no sólo se usa para toilette de baile y para blusas y adornos, sino para un traje negro como éste, qne es un traje de recepción Dificulto que pueda existir, no ya mejor tejido, sino ningún otro que siquiera pueda igualármele. Aun cuando parezca u n desatino esto que voy á decir, t e confesaré, lectora, que mutilas e i es, pensando en las condiciones d e t a n lindo crespón de seda, me digo: Si hubiera en el mundo una persona que) euniese tantos atractivos, esa persona sería la más ado. lable de las criaturas. El eiespón d e que me vengo ocupando no tiene defecto: es precioso; en invierno sirve p a r a soirée, en verano para todo, a (pie todo depende del color; no existe tela m á s fresca. No la h i- tampoco más dócil ni más elegante; sus pliegues, anchos ó estrechos, son únicos; sus volantes parecen de nácar, sus ruches de biscuit, y todo en este tejido son delicadezas, lo mismo en sus tonos que en sus dobleces. ¡Asi se puede tener doblez! Pero ¡quién sabe! Si una persona reuniera tantos atractivos, en vez d e ser tan ó más solicitada que el crespón, es posible que nadie hiciera caso de ella por eso, por ser persona, ya que se dan casos de que los adornos son antes que el prójimo. Este ratito de filosofía barata h a sido algo así como la sinfonía de esta obra Hora es ya de que la función empiece. El primer acto consiste en presentar al público este traje, propio para todas las edades, puesto que lo mismo resulta bien en u n a joven que en u n a señora de cierta edad y hasta en una muy entrada e n años Todo es relativo; porque si una toilette así embe; e á la mujer joven y favorece á la de age moi, á la que es más bien anciana le da respetabilidad, j i para las altaras en edad, saber y gobierno, los e s t i i de color claro son unos picaros; ofenden. íí falda que, como h e dicho, es de crespón d e China ne I, va diminutamente plegada, terminando en una cinta es cha de raso, fruncida como si fuera u n volantito. El boleplegado también, ostenta lindas incrustaciones de guipar, que son asimismo gala y ornato de las mangas; la parte bouffantc de éstas, así como la camiseta y el corselete, son de surah blanco, diminutamente plegados. T B A J B I) E P A Ñ O EO. rO TEAJE DE PA TKAJE DE REOEPCIcJS Este traje, del color que ahora priva, no crean vistedes que es u n rojo á secas, sino u n rojo- fruta menos vivo, más apagado que el verdadero rojo. Aquella que lo adopte h a de ser joven, pues aun cuando no se trate de u n tono chillón, siempre es un color llamativo: ¡color de pocos años! Este paño, superior él, es imitación del paño burdo. Ello constituye una de las novedades más nuevas. E s u n chic ultrachic conseguir que lo exquisito se parezca á lo vulgar, sin dejar de ser exquisito. El amplio cuello que guarnece el corpino está hecho de amarillento guipur; los bieses son otros tantos galones encarnados, de seda, con botoncitos dorados en forma de diminutas bolas, moda novísima que tiene muchas y elegantes partidarias. De las mangas poco ó nada diré; ellas dicen poco y lo dicen todo, ya qne son sencillas. Son largas, estrechas, lisas de hombros. El