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Agustín, la última palabra del buen tono, es u n modernista tremendo, uno d e esos esclavos d e la distinción, que por huir d e lo civrsi suelen caer en lo extravagante. Abomina d e las conveniencias y quiere la libertad en el matrimonio. Su esposa, p o r el contrario, es u n a mucliacha sencilla, a m a n t e de su casa y de su marido, al que desea ver atento y obsequioso, enamorado como ella lo está. Pero h a comprendido p o r las reiteradas indicaciones de Agustín que todo esto es cursi, y se resigna para no serle antipática, no sin experimentar la amargura que en su corazón h a de producir el desvío elegante d e que alardea su marido. Practicando éste sus teorías, no se preocupa de que su mujer entre ó salga, concediéndole la misma libertad de que él disfruta, de la cual ella no sabe ni quiere hacer uso, y que le permite á él galantear como u n soltero á las muchachas de su intimidad. E n t r e éstas íiguran sus primas Lola y Asunción, dos modernistas del último modelo: la primera, aficionada al sport, á las excursiones y á los peligros; la segunda, á la lectura de novelas francesas, y ambas educadas en u n ambiente d e libertad y desamor de lo más chic que puede imaginarse. Lola, que siente las mismas aficiones de Agustín, llega con su sospechosa intimidad á provocar los celos d e Rosario, los terribles celos, ¡el colmo d e la cursilería! Pero uno de los íntimos de la asa, aprovechándose de la situación, enamora á la esposa, que se ACTO TERCERO EL MARQUES. -DOÑA FLORA Sra. Rodrigues) -ROSARIO. -AGUSTÍN. DoÑA FLORA. -Lo bueno nunca es cursi. AGUSTÍN. -No siempre; por ejemplo, esos pendientes DOÑA FLORA. -Desde el día de su boda no se los quitó nunca mi madre. cree ofendida, y que incapaz de faltar á sus deberes, otra prueba de lo cursi que es, se propone utilizar esta circunstancia para despertar los celos e n el ánimo d e su esposo. No parece fácil la empresaj porque la distinción excluye los celos; pero así que la idea d e la infidelidad d e su mujer surge en el ánimo de Agustín, éste se convierte en u n cursi, experimenta las torturas de esa pasión y hace lo que todos los hombres que estiman en algo s u dignidad. Rosario triunfa, y con ella la moral de la obra, sintetizada en esta frase de Doña Flora: Lo bueno nunca es cursi. Rosario Pino, Matilde Rodríguez, la Sra. Domínguez y las señoritas Cátala y Bremón, interpretan sus papeles á maravilla, tanto como García Ortega, Rubio, Valles, La Biva y Gonzálvez, que hacen en los suyos verdaderos primores de ejecución. E. COXTRERAS F O T O G R A F Í A S F K A N Z E N H E C H A S EXPRESAMEf- TE PARA BUIKCO T KEGRO