Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
iíiOOflítGO tRE mi. a CUESTIÓN DE LLAVES D. MARCELO. ¿Pero no me ayudó usted á cerrar? D. PKÁSEDES. -Sí, hombre; creyendo que me daría usted la llave. D. MARCELO. -Se la he dado á Silvela; pero eso no importa, porque usted tiene la de la otra puerta. SiC TRANSIT GLORIA I Oh fortuna transitoria I Ayer sentí tus reveses; perdida lloré a Pretoria, y hoy no vuelven los ingleses á- tMier- otra Viclpria. -r Í LA U N I O N C O N S E R V A D O R A- jY aún dirán que no estaraos unidos! LA ÚLTIMA LUZ Si ésto no alumbra la entrada deben ustedes cerrar, pues no puede aquí alumbrar absolutamente nada. TRES PIES PARA EL BANCO AZUL MARCELO. -Sociedaz hecha; la primera cartera que caiga, pava ti. TETUÁN- Ele en el mundo! MAKCIJLO. -Y la segunda, para ti. HoMEfio. MagrasI EXAGERACIONES -Amigo Ranees, ¿usted ve cómo me pone la prensa porque los maestros se muereu de hambre? -Exageraciones, Sr. Ministro. Ni usted ni yo podemos creerlo.