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La isla de Wigth, en cuya zona Iv orte se alza el castillo real de Osborne, donde lia fallecido la reina A ictoria, es famosa en toda Inglaterra por su clima templado y su salubridad. A dicha isla acuden cojistantemente en busca del privilen- io de la salud muchos enfermos del pecho que no pueden por la escasez de sus recursos ó por los peligros de un largo viaje acudir á los sanatorios suizos ó á nuestras islas Canarias. Gomo á la isla de Wigth no la separan de la costa meridional e Inglaterra más que los estrechos de Solent y Spithead, su arribo es fácil para los habitantes de la Gran Bretaña, y la reina Victoria en sus paseos por el jiarque de Osborne encontraba á menudo muchos de sus subditos londinenses, que la saludaban respetuosa y tristemente, como si al hacerlo se inclinaran ante la graciosa soberana por TÍltima vez. Acertaban sin duda esos melancólicos y valetudinaPALACIO REAL DE OSEOENE, DONDE FALLEClS LA EEIJÍA VJCTOKIA rios turistas (le la isla de Wigth, porque ya el destino tenía decretada la muerte de su gloriosa Reiiui, aunque la viesen p a s a r e n u coc pcito llena de vida, a! parecer, y disfrutando una salud robusta, no obstante los numerosos ailos que contaba, l a día ia iieina faltó á su paseo acostumbrado, y por toda ¡a minúscula isla de Wigtli circularon pesimistas noticias, que no tardaren en llegar á Londres, atrayendo á ¡a saludal: e isla una legión de reportéis. El trabajo que éstos han realizado durante ¡a enfermedad de la Beina ha sido penosísimo. Negábaseles la entrada en el palacio de Osborne, y los diligentes periodistas tenían que contentarse con las informaciones deficientes que les procuraba la complacencia de alguna de las escasas personas que salían de la mansión real. Los noticieros de los más importantes peri ílicos de Londres y los corresponsales de la gran Prensa del mundo entero, han tenido que hacer centinela á la puerta del palacio de Osborne para alcanzar contradictorias noticias respecto al curso de la dolencia de la línqjeratriz de las ludias. Guando la reina Victoria falleciíi, fueron muy pocos los favorecidos que entraron en el Palatdo á leer el parte fúnebre colocado sobre la mesa de una de las PERIODISTAS INGLESES Y CORRESPONSALES DE LA PRENSA EUROPEA ADQUIRIENDO NOTICIAS DE LA ENFERMEDAD DE LA REINA EN LA PUERTA DEL PALACIO DE OSBORNE