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í; 1 iM 11 il NCIAS A UNA AMIGA So nuevo y siglo nuevo van entrando como si tal cosa. El temido Jour de l An dejó á París como al vapor Rusia el temporal del golfo de Lyon. Salváronse los náufragos, pero ¡en qué estado! Lo único que desean es dormir, dormir mucho París después de medio mes de visitas, tarjetas, aguinaldos, ceremonias y cumplimientos de. todas clases. Al alborear un año, el humor más rosa se vuelve negro. Todos convenimos en que la cosa es insoportable; pero como antes convinimos, por tácito acuerdo, en hacerla, es natural que continúe haciéndose á través de todos los ailos y de todos los siglos. Yo no sé de época más triste que ésta en París. Parece que el mundo se viene abajo. Gotean los tejados, los árboles, las personas, los animales. Se vive á lo rana: en charca. Los carruajes del Bois semejan coches celulares. Aristocracia y banca se van al Cairo, á Argel, á Niza, á Biarritz, en busca de sol. Mirando á través de un cristal empañado, veo en mi horroroso jardín u n sillón de lona que parece salido del Ruda- -liojí abatido está el pobre! -uñas peladas ramas que amenazan con sacar ojos, una fuente con un cucurucho de paja, al que se enrosca, subiendo y bajando como u n cloion, u n gato inglés ¡Qué atrocidad! Estamos pasando la temporada negra, con su acompañamiento de sombras y su cortejo de tristezas. L a helada echó de las orillas del Sena á las pobres gentes que pasaban ahí, tumbadas á la bartola, las tardes domingueras. L a calle está intransitable. París es u n zig- zag de paraguas negros y de medias negras, y al amor de la lumbre de enormes braseros al aire hbre, toda la h a m p a cuenta su historia de desgracias y miserias. Es u n desñle de cojos, mancos, tuUidos, ciegos: una gran parada de costurones que hizo el infortunio; y de entre el montón de harapos salen quejumbrosas voces que piden limosna. Este espectáculo es mi único esparcimiento. Sentado en cualquier square, jfñWs Ss. l9 s miro E n medio de esta negrura de todas las cosas parisienses, aparece, abrillantado por crudo resplandor de luces eléctricas, la Chavito en el teatro de Folies- Bergere. E s el triunfo español de ahora la Chavito en Folies... Las Otero, las Guerrero y tantas otras, no se graduaron de artistas mientras no subieron á aquel templo profano á oficiar de bailaoras. L a Chavito tiene una ventaja sobre sus émulas: es más joven y, sobre todo, es delgada. E s también más gitana. Y París está por las gitanas de pura sangre, si son flacas Otro acontecimiento español es el incendio del mobiliario de la princesa Ratazzi. Todos los años leo en los periódicos que ha habido im incendio en casa de la princesa Katazzi, y que milagrosamente salváronse las cartas de Lammenais Creo que la princesa, como exquisita artista, siente anualmente el afán de notoriedad cuando la vida se congela en París, y que entonces enciende una cerilla y sacrifica algunos muebles. E n fin, lo importante es que la princesa no perezca en ninguno de esos incendios anuales. Porque, aparte su mucho mérito, tiene el peregrino don de fomentar constantemente la ilusión de esta colonia española. Con singular modestia recibe á todo el mundo, y algunos pobrecitos que días antes no se atrevían á levantar. ia vista del santo suelo, salen de allí fieros y contoneándose, porque h a n tenido el honor de asistir á una soirée de la princesa LUIS BONAFOUX LUIS BOKAFOUX