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I JLRI 3 con hilo de OTO. El fondo lo componen bieses de tul negro unidos á otros bieses de cpaño de oro el adorno consiste principalmente en lazadas de pana rosa, rodeando delante la copa, y sujetas detrás por una hebilla de oro mate y ancho lazo de cinta de terciopelo negro. Quedan explicados, sin entrar en minuciosidades, estos tres sombreros. Convengamos en que no son de los más imprtidentes También es innegable que favorecen. Quedan como deben quedar, bien encajados, sobre todo el de lujo pues eso de llevar, como algunas llevan, el sombrero poco menos que en el aire, es el error de los errores. ¡Si ellas supieran qué poco las embellece esto, de seguro no olvidarían el afán de todas las buenas modistes de París, que es procurar que el sombrero coi fe bien! Y para demostrar que así debe ser, rara es la buena faiseuse que no Consalta á c a d a rato figurines de otras épocas, á fin de inspirarse no sólo en la hechura tal ó cuál por lo voluminosa y reducida, ó por si va adornada con lazos, flores ó plomas, sino- para saber, repito, cuál es la que coiffe mejor. Y resulta aue el gran sombrero ae la época SOMBBERO LUJOSO de la Bestanración es uno de los que mejor encajan de los que más tacompafíam el perfil; sombrero que por cierto se estilaba con descotado corpifío; moda que hoy vuelve, y que indudablemente embellece. No en balde se dice, aunque la frase resulte algo exagerada, que no hay mujer fea si va descotada y con sombrero Me han asegurado que las madrilefias abogan también por esta moda, y que durante la anterior primavera fueron muchas las que en los Circos en noches de moda se presentaron de última y resultaron de primera Efectivamente; el gran sombrero, con gran pluma rizada, lu e más aún si el corpino, en vez de ser alto, es medio descotado siquiera, ya que no del todo. Este sombrero lujoso tiene alguna semejanza con el grand chapeau del siglo xvni; chapeau que hizo furor entre las elegantes de la corte de Luis XVT. Pero entonces no se comprendía el sombrero de vestir sin bastantes plumas; y aunque éstas privan asimismo hoy, ahora disfrutamos de otros muchos y buenos adornos que también visten. Y, en fin, ya lo sabéis, jóvenes amables estas hechuras requieren pocos afios... I Pobre vejez, qué escasas novedades hay para ellal MAD. DE M Ü S S Y París, Enero 1901 V, TEATRO