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ABÜIGO Y MASGCITO DE MARTA ABRIGO Y MANGUITO DE ASTEAKÍN D K S I D E PJLT 5. ÍS El abrigo y el manguito de marta que el primer grabado nos enseña, es más que bolero y menos que chaquetilla; los botones son de acero; el cuello, alto; el forro, de raso blanco. Perfecciona la toilette un sombrero que merece constar, aquí: sombrero elegantísimo, de castor gris, con rouleau de paño gris también, y esa espléndida y rizada pluma marrón. La falda completa el atavío; y digo esto, no para participar á ustedes que esta linda joven usa falda, cosa que de sobra supondrán, sino para decir que la saya es de pafío gris, igual tono que el sombrero. El abrigo del segundo grabado es corto, y es bolero. por más señas; el cuello es de chinchilla; los botones de ónix, rodeados de síross; las mangas, qué largas, ¿eh? pero así se estilan, asilas quiere la moda, y así lo agradecen las mauos en invierno; en verano no, francamente Ese ramo de flores prendido en el manguito es un detalle encantador, ¿quién no lo sabe? pero más encantador aún si se trata de lo que es: un bowquef de muguéis. De fijo que esta señorita se enfadaría si yo no explicara, según he hecho con la otra, cómo es el sombrero, no menos envidiable, que también ella luce. Bien puede presumir; es bonito como él solo. Lo forman una torsade de terciopelo gris, unida á un rouleau de terciopelo verdoso, presididos por esas lazadas de terciopelo verde también, pero más obscuro, como la falda, que es de pafío. No deja de ser agradable, para el presupuesto sobre todo, eso de que basten ¡as torsades y los rouleaux á convertir en precioso, cualquier sombrero, sea de la hechura que sea, voluminosa ó reducida, pues siempre que la elección de ¡os colores resulte atinada, no hay más que pedir, y a que otra aparatosa combinación resultaría desatinada, toda vez que dicho adorno, si es de terciopelo, puede ir, estando bien hecho, no sólo en la cabeza de ia más bonita mujer, sino á la cabeza de ¡as más bonitas guarniciones. Entiendo que las lectorag peasarán otro tanto, no porque yo lo diga, sino porque de no haberlo ya demostrado la experiencia, este retrato se encargaría de probarlo. En suma: Todo bonito, adecuado, distinguido ¡Así quisiera yo que fuesen estas crónicas! Pero no vale querer imposibles. MAD. DE MUSSY Fetog. Reutlinger, Taris