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-i Que nos llame tisted muy temprano! ¡Ya lo creo! A la eama, y dormirse pronto. Buenas noches. -Buenas noches; hasta mañana. II- ¡Papá! ¡Padre! ¡Papaíto! ¿Qué ocurre? ¿Por qué lloráis? ¿Qué es eso? Levántese usted y verá. ¡ívo hay nada en los zapatos! ¿Cómo que no hay nada? ¡Eso es imposiblel- ¡Nada! -Ea, ya estoy aquí. ¿Qué pasa? -E n mi zapato no liay más que el papel con la inicial. ¿Y no dice nada debajo? ¡Ay, es verdad! ¡Lee! Hay que creer. Los pueblos tienen religiones diversas, pero en todas hay la idea de un Dios, A un Ser superior que gobierna la vida. Nacemos en una religión, y hay que vivir y morir en ella. Lo que no puede ser es no tener ninguna. ¡Hola! No está eso mal. Y en tu papelito, Ernesto, ¿qué dice? -Voy á ver. La duda es la muerte. Hay que esperar siempre. Dudar es vivir en la desesperación. Dios aprieta, pero no aboga. Suprimir la esperanza es entregarse á la desesperación. Las almas nobles, no desesperan. -Muy bien. A ver qué le dicen á Camil a l e e hija mía. El secreto de la felicidad y el afán de toda alma cristiana consisten en vivir para los demás. Vended lo que tenéis, dadlo á los pobres, y tendréis un tesoro en el cielo. ¿Y todavía decís que los Reyes no os han dejado nada? Vuestras iniciales son: F. JE. C. Os llamáis Fe, Esperanza y Caridad, yo os lo digo. ¿Tienes fe en el regalo que esperas, Fernando? -Sí, señor, sí. -Ve á tu cuarto y busca en el cajón de tu escritorio. ¡Papá, papá, está lleno de bombones! -Tú, Ernesto, á pesar del chasco, ¿esperas lo que esperabas? ¿Por qué no? -Busca en tu armario. ¡Está lleno de libros, estampas, cosas preciosas! -Y tú, hija mía, ¿tendrás valor de renimeiar á lo que te han dado? Busca debajo de la almohada. ¡Cuánto dinero! Cuartos, pesetas, duros- -Pues hay que dárselos á los pobres No los cuentes; sal á la calle y reparte á derecha é izquierda- ¡Un beso, p a d r e! ¡Mil y mil besos! EüSEBio BLASCO DTlíLMOff DE M i í X D E Z l ü í I N G A