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LA MODA INFANTIL Y LA HIGIENE HORA qué la caluraniada moda ha tendido con más resuelto empeño á facilitar la misión de la mujer en el mundo, desde luego, al hacer sensible su dulce influjo en el hogar, debía necesariamente convertir los niños en adorable objetivo de. sus preferencias, con el buen sentido práctico qué la distingue en todas sus manifestaciones. Por eso, dentro del cuadro general donde se desarrollan las corrientes del gústp, al tratarse de la infancia nos ofrece ágranel modelos holgados y cómo- dos, más que estriotamertte elegantes, á- fln de qtie los honíbres las mujeres del porvenir, en vez de convertirse en esclavos anticipados de la moda, encuentren en ella, en sus hechuras al uso, auxiliar poderoso dé la necesaria robustez y desarrollo. Las madres, que tan grave responsabilidad contraen por el solo hecho de serlo, deben, con incansable celo, elegir siempre para sus pequefiuelos, no el figurín más en boga, sino el más conveniente á su debido desarrollo, y harto venimos demostrando en todos nuestros trabajos, á la mujer y al hogar dedicados, que la moda, de acuerdo con la higiene, abunda en estos mismos propósitos, con sólo considerar los infinitos modelos que nos ofrece de continuo para conseguirlo, desentendiéndo: se, al tratar de los niSos, de toda hechura que cifia mucho y moleste demasiado, dificultando los movimientos y juegos, que tan convenientes son á la infancia. Las hechuras incómodas, los tejidos pesados, deben, por consiguiente, descartarse del modo de vestir infantil; trajes amplios, de abrigo ó ligeros, según las estaciones, he aquí, amadas lectoras mías, lo que necesitan y eligen déla moda los niños. Dejemos á la infancia en libertad completa de movimientos, que no coarten los trajes, ni su desarrollo, ni el necesario acumulamiento de fuerzas que realiza el organismo, preparándose á la espléndida exuberancia de la vida, y no perdiendo do vista que el niño, como el pájaro, necesita libertad y espacio donde agitarse. Aunando la higiene con la moda, realizaremos á poca costa el bello ideal del traje infantil, teniendo en cuenta lo que significa la infancia para el porvenir de las humanidades y la enorme responsabilidad que á propósito de ella contraen las madres. Más direirips aún, antes de abandonar el simpático tema elegido: importa que las madres se esfuercen en descartar la vanidad, del modo de vestir infantil, porque con objeto de que todo responda á los grandes fines en que se basa la educación, es preeisb que al elegir para loa niños hechuras que favorezcan su desarrollo físico, procuremos también qué en sus trajes resalte la sencillez, abogando por su embellecimiento moral, al Hoparár de la infancia lá idea de la vana ostentación, que tanto contribuye á formar seres insustanciales y frivolos, eterna remora de las sociedades á cuyo contacto viven. La moda infantil, en una palabra, sólo ha de dietiíjguirse por su comodidad y sencillez, puesto que á la infancia le bastan para agradar sus naturales atractivos, su gracioso aturdimiento, sus delicadezas de flor én capullo, y nunca con mayor oportunidad puede hacer alarde de sn exquisito tacto é inteligencia lá madre, para poner de relieve tan adorables encantos, que al elegir, dé acuerdo con la higiene, la hechura de los trajes destinados á sus pequefiuelos, poesía del hogar y hermosa esperanza del mundo. JOSEFINA PUJOL DE COLLADO