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0 AGRADABLE Y LO TÜ OUE TO (ÍAT. T. EOO De un lugar á otro lugar, allí donde busca al mar el Miño y con él se enlaza, iban cruzando u n pinar u n viejo y una rapaza, y abriendo á entrambos camino pues de él marchaban en pos, un escuálido pollino, para uno solo mezquino, imposible para dos. E r a la senda escabrosa, y el sol, que ya se ponía entre nubes de oro y rosa, cuanto más la obscurecía la tornaba más penosa; por lo cual, parando el pie, dijo el anciano: -Abofé, non vas hen asi, mía nena, y el borrico siente pona si gandar no te ve. -Agradecido al consejo, el rucio se puso en Eiu lia, y ayudada por el viejo, trepó sobre el aparejo dando un brinco la muchaclia; y al trote del animal, tan mesurado y formal como es entre bestias uso, siguió su ruta el maruso llevándole del ronzal. Ya en alto la luna brilla cuando, cata que del río, al pasar junto á la orilla, rueda una piedra al vacío y allá van burro y chiquilla. Rota la cuerda en la mano mira el infeliz anciano; dos bultos distingue enfrente, pide auxilio, pero en vano los arrastra la corriente. -No tengáis miedo- -exclamó, -y al abismo se lanzó diciendo con gran cachaza: ¡Señor, salva á la rapaza! ¡del burro me encargo yo! MASL- EL DET. PALACIO DIRUJO DE REGIDOR 1